Las llegadas por mar a Europa desde África Occidental se redujeron casi un 60 % durante el primer semestre de 2026, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Sin embargo, la mortalidad en la ruta atlántica apenas ha disminuido y el endurecimiento de los controles fronterizos está desplazando los trayectos hacia zonas más alejadas, donde las personas migrantes afrontan travesías más largas y peligrosas.