La Unión Europea refuerza las normas para reducir la exposición de millones de trabajadores a compuestos químicos peligrosos presentes en sectores como la fabricación de baterías, la siderurgia, la industria química o el textil. La nueva regulación incorpora límites más exigentes, mejora las garantías sobre los equipos de protección y presta especial atención a colectivos particularmente expuestos, como bomberos, personal de emergencias y profesionales sanitarios.