La Organización Meteorológica Mundial alerta de que el ciclo del agua se vuelve cada vez más extremo, con graves consecuencias sociales, económicas y ambientales.
Cada 22 de marzo desde 1993 se celebra el Día Mundial del Agua, este año con el foco puesto en el cambio climático y sus efectos sobre el suministro de agua limpia a personas en todo el mundo y bajo el lema ‘No podemos permitirnos esperar’.