La activista sueca advierte que la pandemia no puede des vincularse de la crisis ecológica global. Además, expresó que “es completamente inmoral” que los países ricos estén vacunando a personas jóvenes y sanas a expensas de personas en riesgo en los países pobres. Consecuente con sus palabras, la joven ambientalista donó 120.000 dólares al mecanismo de vacunas solidario COVAX.