En un artículo anterior pusimos de manifiesto, por una parte, la importancia de la gestión del riesgo moral para las empresas en el marco de las relaciones con los stakeholders, que lo convierte en un nuevo riesgo para la empresa; y, por otra parte, la gestión del riesgo moral propuesta se basa en una conducta, que no puede ser sancionada con la legislación vigente, pero puede ser incorrecta desde un punto de vista ético/moral. No planteamos condicionar la ética de las personas, sino ser conscientes de nuestras decisiones, que pueden afectar además gravemente a la reputación de nuestra empresa.