Las altas temperaturas convierten la refrigeración en una necesidad cada vez más relevante, pero también plantean un desafío energético, climático y social. La nueva Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética 2026-2030 reconoce la protección frente a las olas de calor y el acceso a la refrigeración como parte de las medidas necesarias para mejorar las condiciones energéticas de los hogares vulnerables.