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La Unión Europea sigue moviendo enormes cantidades de envases y el plástico continúa avanzando pese a los objetivos de reducción. Un análisis del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea constata que, entre 2011 y 2025, fue el único material de envasado que aumentó en términos absolutos, con un crecimiento del 11%, en un mercado donde la alimentación y las bebidas concentran prácticamente todo el volumen.
El plástico sigue ganando terreno en los envases de la UE

La presión de los envases sobre el mercado europeo sigue siendo muy elevada y el plástico no da señales de retroceso. Así lo refleja un nuevo estudio del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea, que analiza la evolución de los materiales de envasado puestos en el mercado en 19 Estados miembros —países que representan más del 97% de la población de la UE— entre 2011 y 2025.

Según informa el JRC, la cantidad total de envases comercializados alcanza los 98 kilos por habitante, una cifra que da cuenta de la dimensión material del consumo europeo. El grueso corresponde a productos de alimentación y bebidas, responsables del 97% del total de envases puestos en el mercado.

Dentro de ese volumen, el plástico destaca por una razón: es el único material cuya tendencia ha sido ascendente en el periodo analizado. Mientras otras categorías de envase —como vidrio, papel y cartón, metales o materiales compuestos— se mantuvieron estables o no registraron incrementos comparables, los envases de plástico crecieron un 11% en términos absolutos entre 2011 y 2025.

En 2025, la cantidad de envases plásticos introducidos en el mercado alcanzó los 5,9 millones de toneladas, lo que equivale a 14 kilos por persona de media en los países examinados.

Un consumo desigual según el país

El informe subraya, no obstante, que la evolución del plástico no ha sido homogénea en toda Europa. Mientras países como Bélgica, Países Bajos y Francia han mantenido volúmenes relativamente estables de envases plásticos, otros como Irlanda, Rumanía y Polonia han registrado una trayectoria claramente ascendente.

Las diferencias también se observan en el consumo por habitante. En 2024, por ejemplo, Alemania situó en el mercado alrededor de 16 kilos de envases plásticos por persona, frente a cifras mucho más bajas en Suecia, donde el dato se redujo prácticamente a la mitad. La media de los 19 países analizados se situó en esos 14 kilos per cápita.

El estudio también identifica particularidades nacionales en función del tipo de producto. En Italia, por ejemplo, el agua embotellada en plástico tiene un peso especialmente relevante y representa el 46% del consumo total de plástico del país. En Suecia, en cambio, esa proporción cae hasta el 6%.

El PET sigue dominando buena parte del envase de consumo

El trabajo del JRC señala que las botellas de agua y refrescos suelen fabricarse con PET, un polímero que concentra la mayor parte del envase plástico de consumo en Europa. Aun así, no ocurre igual en todos los mercados. En Finlandia, Irlanda, Países Bajos y Suecia, la presencia del PET es menor e incluso queda por detrás del polipropileno (PP), un material más habitual en una gama más amplia de productos alimentarios y bebidas.

El vidrio concentra la mayor parte del peso total

Aunque el plástico es el material que más crece, no es el que más pesa en el conjunto del mercado. De los 98 kilos de envases por habitante contabilizados en 2024, el 75% corresponde al vidrio, principalmente por su mayor densidad.

De acuerdo con el análisis del JRC, las botellas de vidrio reutilizables y de un solo uso representan la mayor parte de los envases puestos en el mercado, y la cerveza encabeza esta categoría con alrededor de 16,5 millones de toneladas. En el caso del plástico, los productos con mayor peso dentro del mercado son el agua embotellada, los productos lácteos y las bebidas carbonatadas.

Una herramienta para medir mejor los residuos de envases

Más allá de la fotografía del mercado, el estudio cumple una función técnica relevante para la política europea de residuos. El marco metodológico desarrollado por el JRC sirve de apoyo a los Estados miembros para la notificación obligatoria de las cantidades de residuos de envases, y se ha convertido en una herramienta de seguimiento para verificar cómo calculan y miden los materiales puestos en el mercado.

Según explica el propio Centro Común de Investigación, esta metodología se enmarca en la aplicación del Reglamento de Envases y Residuos de Envases y busca reforzar la capacidad de los países para monitorizar con mayor precisión el impacto de estos materiales en el contexto de la transición hacia una sostenibilidad competitiva.

Además, la metodología revisada amplía su alcance y ya no se limita al ámbito de la alimentación y las bebidas. El nuevo sistema incorpora también categorías como cuidado del hogar, cuidado personal y alimentación para mascotas, lo que permite una visión más amplia del volumen real de envases que circulan en la economía europea.

En un momento en el que Bruselas busca reducir residuos, impulsar la reutilización y contener el uso de materiales de un solo uso, los datos del JRC dejan una señal clara: el mercado europeo de envases sigue siendo masivo y, dentro de él, el plástico continúa ganando terreno.

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