
Con el inicio del verano y la afluencia masiva de visitantes a playas, montes y espacios naturales, el Proyecto LIBERA (una iniciativa conjunta de SEO/BirdLife y Ecoembes) lanza una nueva alerta sobre el impacto ambiental del turismo y hace un llamamiento urgente a la ciudadanía para actuar frente a la basuraleza, el abandono de residuos en entornos naturales.
La octava edición del Observatorio de la Basura en la Naturaleza, publicada este mes, revela un dato esperanzador: por primera vez desde su creación, el índice de conciencia ciudadana sobre este problema alcanza un máximo histórico de 37 puntos, dos más que el año anterior. Esta cifra refleja una evolución positiva en el compromiso social frente a un fenómeno que degrada ecosistemas y pone en riesgo la biodiversidad.
El estudio sociológico realizado por LIBERA confirma que el 88 % de la población considera que el turismo masivo tiene un impacto negativo sobre el medio ambiente, y un 58 % cree que dicho impacto es significativo. Esta preocupación es especialmente alta entre jóvenes de 25 a 34 años, quienes muestran una mayor sensibilidad ante los efectos del turismo sobre los ecosistemas. Además, un 91 % de las personas encuestadas opina que los grandes eventos al aire libre, como festivales y competiciones deportivas, perjudican directamente a la naturaleza.
Un modelo de vacaciones que ya no encaja
La ciudadanía no solo identifica los problemas, sino que también propone soluciones. Según los datos del Observatorio, el 71 % se declara altamente comprometido con el cuidado ambiental y un 47 % afirma recoger basura ajena durante sus visitas a playas, bosques o ríos. Asimismo, un contundente 77 % respalda la aplicación de sanciones económicas como medida clave para reducir la basuraleza.
Frente a esta realidad, desde el Proyecto LIBERA se impulsa una alternativa transformadora: el turismo regenerativo. Según recoge la Guía para un Turismo Regenerativo en Europa, este modelo va más allá de minimizar impactos, proponiendo que las personas viajeras contribuyan de forma activa a la mejora del entorno, a través de acciones como limpiezas de ecosistemas, reforestación o restauración de senderos.
Tal y como señalan desde LIBERA, este enfoque no solo protege el entorno, sino que también revitaliza las economías locales y fortalece los lazos comunitarios, convirtiendo las vacaciones en una oportunidad de impacto positivo.
Cinco pasos para disfrutar sin destruir
Con el objetivo de fomentar un turismo con conciencia ecológica, LIBERA propone cinco claves prácticas:
Compromiso colectivo: del diagnóstico a la acción
“Cada pequeña acción cuenta para poner fin a la basuraleza. Todos somos parte del problema, pero también de la solución”, recuerdan desde LIBERA. Para Sara Güemes, coordinadora del Proyecto LIBERA en Ecoembes, el verano es una etapa decisiva: “Cada año, el verano representa un momento crítico para nuestros entornos naturales. No se trata de renunciar al turismo, sino de cambiar la forma en que viajamos. Ser conscientes y responsables con los ecosistemas es clave para protegerlos y garantizar que las futuras generaciones también puedan disfrutarlos”.
Por su parte, Miguel Muñoz, coordinador del proyecto en SEO/BirdLife, alerta sobre las consecuencias de la basuraleza: “El 70 % de los residuos abandonados son colillas y plásticos, materiales que permanecen décadas en el entorno y generan microplásticos. Este tipo de contaminación llega incluso a áreas protegidas. Cambiar nuestros hábitos en verano es esencial para preservar la naturaleza”.