
“El océano nos ha dado mucho. Es hora de que le devolvamos el favor”. Con estas palabras, António Guterres, Secretario General de la ONU, abrió su intervención en la ciudad francesa de Niza, donde se celebra la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos (UNOC3), un encuentro clave para abordar los desafíos que amenazan la salud marina y, con ella, el equilibrio climático global.
Guterres fue contundente: la codicia está empujando al planeta hacia un punto de inflexión ecológica. “Nos enfrentamos a una dura batalla contra un enemigo claro que se llama avaricia”, afirmó ante la prensa. Denunció que intereses poderosos están frenando las medidas necesarias para proteger los ecosistemas marinos, distorsionando la ciencia, sembrando dudas y priorizando el beneficio económico sobre la vida humana y no humana.
El cambio climático calienta y acidifica los océanos
Los datos respaldan la urgencia de su mensaje. El calentamiento global ha provocado que los océanos absorban más calor que nunca, lo que acelera la acidificación de sus aguas, reduce la biodiversidad marina y eleva el nivel del mar, amenazando a millones de personas que viven en zonas costeras y en pequeños Estados insulares.
Según informa Naciones Unidas, esta situación no sólo compromete la biodiversidad oceánica, sino también la seguridad alimentaria, la estabilidad climática y la salud pública. “La salud de los océanos es inseparable de la salud humana”, recalcó el Secretario General.
Guterres también aprovechó el foro internacional para lanzar un mensaje directo a gobiernos y empresas: “La era de los combustibles fósiles está llegando a su fin”. Señaló que el futuro pertenece a las energías renovables, aunque advirtió que el reto está en acelerar esa transición para evitar consecuencias irreversibles.
En ese sentido, expresó su esperanza de que la próxima Cumbre del Clima (COP) envíe “un mensaje muy contundente” a favor de una transformación energética justa y rápida.
Prioridades para proteger el océano
Durante su intervención, Guterres delineó cinco líneas de acción urgentes para frenar el deterioro de los océanos:
Asimismo, reclamó un aumento significativo del apoyo financiero y tecnológico a los países en desarrollo, especialmente a comunidades costeras vulnerables y pequeñas islas, que se encuentran en la primera línea del cambio climático.
Una coalición global por los océanos
A pesar del diagnóstico alarmante, el Secretario General se mostró esperanzado por la creciente implicación de diversos actores: desde científicos y líderes indígenas hasta jóvenes activistas y representantes del sector privado. “Esta es la coalición global que necesitamos”, afirmó Guterres, animando a que la voluntad política se traduzca en compromisos concretos y financiación real.
La conferencia, que se celebra entre el 10 y el 14 de junio, reúne a cientos de representantes de gobiernos, sociedad civil y comunidad científica. El mensaje es claro: sin océanos sanos, no hay futuro posible.