
En un escenario atravesado por la emergencia climática, la movilidad sostenible se ha consolidado como un elemento clave en la política europea para fortalecer la competitividad y avanzar en la transición ecológica. Así se ha evidenciado en el encuentro anual ‘SUMMIT 2025: Impulsando la Movilidad Sostenible desde las Empresas’, donde especialistas de los sectores público y privado debatieron sobre las acciones necesarias para convertir el transporte en un motor de innovación y sostenibilidad.
En esta línea, la reciente presentación de la Brújula para la Competitividad por parte de la Unión Europea en enero pasado ha delineado tres pilares fundamentales: reducir la brecha de innovación, impulsar la descarbonización y competitividad, y disminuir dependencias excesivas. Dentro de este marco, el sector del transporte desempeña un papel crucial debido a su impacto en las emisiones y su relevancia para la seguridad económica y la competitividad de Europa.
En este contexto, y como parte del segundo pilar estratégico, la Comisión Europea ha puesto en marcha el Plan de Acción para la Industria del Automóvil, cuyo objetivo es afrontar los desafíos de la electrificación y fortalecer la industria automovilística europea en el contexto de la competencia global. Anna Armengol, consejera económica de la Representación de la Comisión Europea en España, destacó en el evento que este plan busca fomentar la demanda de vehículos europeos de emisiones cero y consolidar una industria del automóvil más innovadora, competitiva y sostenible.
Por otro lado, el Fondo Social por el Clima ha identificado la movilidad como uno de sus ejes prioritarios. Entre las iniciativas propuestas para fomentar un transporte más sostenible se incluyen:
En este sentido, cada Estado miembro debe presentar su Plan Social para el Clima (PSpC), cuyo financiamiento provendrá del Fondo Social para el Clima, con una asignación de hasta 65.000 millones de euros entre 2026 y 2032. España, en particular, recibirá un 10,52% de estos fondos y deberá aportar un 25% adicional con recursos nacionales, alcanzando un monto aproximado de 9.000 millones de euros.
Dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), la movilidad también ocupa un lugar central. Anna Armengol subrayó que “el 22% de los 163.000 millones de euros movilizados está destinado a la movilidad sostenible”, consolidándola como una prioridad en la agenda europea. En este marco, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) ha invertido 937 millones de euros en proyectos de infraestructura vinculados a la movilidad sostenible, de los cuales 448 millones siguen disponibles para nuevas iniciativas.
En el ámbito nacional, los Certificados de Ahorro Energético (CAEs) han surgido como una herramienta clave para incentivar la eficiencia en el transporte. Este mecanismo permite convertir los ahorros energéticos en recursos financieros, facilitando la transición hacia tecnologías más sostenibles.
Mar Blázquez, subdirectora adjunta de Eficiencia y Acceso a la Energía del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, destacó que “la movilidad sostenible es un pilar esencial en la transición energética, y los CAEs representan un apoyo fundamental en este proceso”.
Según el MITECO, en 2024 se registraron más de 1.200 intervenciones para mejorar la eficiencia energética en el transporte, agrupadas en 755 solicitudes, con un 88% ya certificadas. Estas acciones han generado ahorros de 200 millones de euros de forma directa y 230 millones adicionales mediante la comercialización de CAEs.
Actualmente, existen cinco líneas de acción dentro del sistema CAE aplicadas al transporte: neumáticos eficientes, telemetría y geoposicionamiento en la conducción, vehículo compartido en trayectos largos, movilidad colaborativa urbana y metropolitana, y sustitución de vehículos de combustión por eléctricos. Durante el SUMMIT 2025, se planteó la necesidad de ampliar estas categorías a nuevas medidas, como el uso de cargociclos, el trasvase de mercancías al ferrocarril, la implementación de duo trailers y la expansión de sistemas de movilidad compartida para coches, motos y bicicletas, según explicó May López, directora de Desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible.
Además de los incentivos discutidos en el SUMMIT 2025, recientemente se ha anunciado la ampliación de ayudas para la movilidad eléctrica. El Consejo de Ministros ha aprobado la extensión del Plan MOVES III, con carácter retroactivo desde el 1 de enero y con vigencia hasta el 31 de diciembre. Este programa cuenta con una asignación de 400 millones de euros para continuar respaldando la adquisición de vehículos eléctricos y la expansión de la infraestructura de recarga, incluyendo la restitución de una deducción del 15% en el IRPF para estas inversiones.
Con estos avances, Europa y España refuerzan su compromiso con una movilidad más sostenible, apostando por políticas y estrategias que impulsen la innovación, la descarbonización y la competitividad en el sector del transporte.