
Para millones de personas, acceder a un baño adecuado sigue siendo un lujo distante. Garantizar servicios de saneamiento seguros para todos en 2030, como establece el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (Agua y Saneamiento), está lejos de ser una realidad. Según Naciones Unidas, aproximadamente 3.500 millones de personas no cuentan con sistemas de saneamiento gestionados de manera segura, y alrededor de 500 millones aún deben recurrir a la defecación al aire libre.
Un simple gramo de heces humanas puede contener millones de virus, bacterias y parásitos, convirtiéndose en una fuente potencial de enfermedades graves como el cólera, especialmente si las aguas contaminadas llegan a comunidades humanas o animales. Además, la falta de privacidad en estas situaciones aumenta la vulnerabilidad de las personas, particularmente de mujeres y niñas, quienes enfrentan riesgos de violencia al no contar con espacios seguros.
Incluso en lugares con infraestructuras básicas, desastres naturales o conflictos armados suelen interrumpir el acceso al agua potable, agravando los problemas de higiene y salud. Por ello, el lema del Día Mundial del Retrete de este año, que se conmemoró ayer 19 de noviembre, fue “El retrete: un lugar para la paz”. Este mensaje subraya la importancia del acceso a baños limpios y privados como un derecho esencial para la salud, la dignidad y la seguridad.
Desde su fundación en 2016, la empresa social AUARA, parte de la Corporación Hijos de Rivera, ha dedicado el 100% de sus dividendos a proyectos que proporcionan acceso a agua potable y saneamiento en comunidades desfavorecidas. Hasta la fecha, ha impactado directamente a más de 5.000 personas a través de la construcción de letrinas seguras en países como Birmania, Angola y Camboya.
En Birmania, por ejemplo, AUARA instaló letrinas en la escuela secundaria Sagaya Matha, mejorando la salud y seguridad de estudiantes que ahora pueden concentrarse en su educación. En Camboya, sus proyectos se han enfocado en comunidades con altos índices de personas discapacitadas debido a minas antipersonales, asegurando accesibilidad para quienes enfrentan retos adicionales.
“Contar con un retrete adecuado es clave para construir un mundo más equitativo y saludable”, señala Antonio Espinosa de los Monteros, CEO de AUARA. “Nuestros proyectos no solo mejoran la higiene, sino que también transforman vidas al crear oportunidades para estudiar y vivir con dignidad”.
Gracias al apoyo de sus clientes, AUARA ha proporcionado acceso a agua potable a más de 130.000 personas, construyendo 173 infraestructuras como pozos, canalizaciones y letrinas en 23 países de África, Asia y América Central. Estas acciones demuestran cómo iniciativas concretas pueden avanzar hacia un futuro donde el acceso al agua y al saneamiento deje de ser un lujo para convertirse en un derecho universal.