El ‘greenwashing’ es un concepto que se acuñó -según los puristas- a principios de la década de los 80, cuando un estudiante estadounidense, Jay Westerveld, comprobó en un viaje a un resort de Fiji que, mientras trataban de concienciar a los turistas sobre la importancia de reutilizar y no lavar las toallas para salvar el planeta, el establecimiento estaba en plena expansión en la isla, lo que tenía un impacto medioambiental mucho más relevante, afectando también a aspectos sociales para las comunidades locales.