
Es una de las preguntas que más movió a los participantes de Formación en Acción, una formación para funcionarios públicos de Jujuy en la que participaron más de 50 personas. Lo que cuesta explicar del programa es que no enseñamos la herramienta. O mejor dicho, la herramienta es el vehículo y no el destino. Lo que entrenamos es la manera en que cada funcionario se observa a sí mismo cuando decide, escribe, planifica y comunica.
Del otro lado del mostrador
Podemos pedirle a la IA que sintetice, que resuelva, que indague, pero me gusta mucho más cuando cumple un rol de espejo, de interlocutora o de quien hace las preguntas. Nunca la que da la respuesta final.
En un primer ejercicio les pido a los funcionarios que le cuenten brevemente a la IA cuáles son sus funciones dentro del Estado y que le pidan tres preguntas filosas que los ayuden a pensar con mayor profundidad eso que hacen. Observo el asombro. Ni hablar cuando cargan un proyecto y le piden que lo viva o recorra desde el lugar de un beneficiario y relate su experiencia: ese adulto mayor que llega al centro de día que estoy planificando. Ese ciudadano que recorre y vive la obra que estoy proyectando. O cuando escriben un mensaje pidiéndole algo a un colaborador y le piden que se ponga en el lugar de quien lo recibe y cuente cómo lo recibe.
En los prompts es recomendable dejar en claro el rol que quiero que la IA asuma, describir el contexto y explicitar qué quiero obtener. En general, al elegir un rol vamos al experto en diseño de políticas públicas, pero la sorpresa llega cuando miramos el proyecto desde el lugar del beneficiario, de quien tiene que aprobar la inversión, de quienes lo están implementando.
Todos valoramos nuestra empatía, pero realmente sorprende cuando le pedimos a la IA que observe desde el lugar del otro: viene una observación sin concesiones. Es un ensayo que prepara la conversación real, no la reemplaza.
Y como tiende a darnos la razón, hay que pedirle explícitamente que cuestione: que busque los puntos ciegos, que me haga preguntas para llegar al problema de fondo (¿cuál es el problema detrás de este problema que describo?), que proponga ideas fuera de la caja, esas cosas que nadie se anima a implementar todavía.
Ser más consciente
Si mi costumbre es hacer largos informes para justificar mi trabajo, seguramente voy a tener informes más pulidos y más extensos. Si vivo apagando incendios, la IA me va a volver más reactivo y voy a apagar más y mejores fuegos. Pero si me animo a mirarme en la gestión, voy a volverme más consciente de eso que hago. Voy a planificar y gestionar mejor. No alcanza con implementar más herramientas tecnológicas si no hay una apertura de conciencia sobre lo que hacemos al gestionar fondos públicos.
¿Qué significa ser más consciente? Darme cuenta de eso que hago, observarlo del otro lado del mostrador, ver los vacíos que estamos dejando, esas cosas a las que no estamos dando respuesta, e integrar las sombras de nuestra gestión. Gestionamos con nuestros saberes y con nuestros títulos, pero también con todo eso que traemos sin resolver como personas.
Hay una parte humana en juego en la gestión, y la IA ayuda a verla, a veces sin anestesia. Por ejemplo, a hacernos una pregunta que cuesta: ¿esto que decido responde a una política pública o a una conveniencia partidaria? Buscar que es eso que me resisto a ver.
En la función pública estamos todo el tiempo en tensión entre gestionar las controversias que se nos presentan (mundos externos) y resolver nuestras propias contradicciones (mundos internos). La IA viene a interpelarnos en nuestra racionalidad, a ayudarnos a integrar, a unir nuestros mundos externos con nuestros mundos internos.
Respirar antes del prompt
El silencio, el contacto con la respiración, el detenernos a pensar antes de elaborar el prompt son parte del uso consciente: ¿para qué pregunto esto? ¿Por qué quiero consultar aquello? Respirar profundo antes de largar un prompt, buscando el sentido de lo que estoy solicitando, hace totalmente la diferencia en cómo uso esta herramienta.
Más allá de que la IA alucine o no me entienda lo que le pido, depende de nosotros usarla como un elevador de esa misma conciencia, como un arma, o simplemente para que me dispare un horóscopo o me devuelva el tarot.