Para avanzar hacia un mundo libre de contaminación es imprescindible fomentar una nueva cultura de la movilidad basada en la responsabilidad individual y colectiva, impulsando hábitos cotidianos más sostenibles, poniendo en valor modos de transporte activos, accesibles y no contaminantes, integrándolos de forma natural en la vida diaria de las personas.
Fomentar el uso diario, tanto a nivel particular como profesional, de vehículos compartidos, el transporte público o la bicicleta, de una manera integral y multimodal, es clave para construir entornos urbanos más saludables, equitativos y resilientes.