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Los desafíos de la economía social

La economía Social y Solidaria (ESS) busca ser una solución contra la desigualdad que el sistema económico genera. Para ello, propone unas prácticas alternativas al sistema económico actual apoyadas en la equidad, justicia, fraternidad y solidaridad y compromiso social. Suena bien pero actualmente esta alternativa económica se enfrenta a importantes retos para seguir fortaleciéndose como un agente político, social y económico.

Por tanto, estamos hablando de un modo de hacer economía, organizando de manera asociada y cooperativa la producción, distribución, circulación y consumo de bienes y servicios. Esta tendencia nace con la intención de lograr tanto objetivos económicos, como son generar empleo, riqueza y/o beneficios, como objetivos sociales y medioambientales. Es una propuesta dentro de la Macroeconomía de un país en donde el beneficio generado debe ser repartido de forma igualitaria entre las personas empresarias, trabajadoras y la comunidad. También se debe tener en cuenta que esta fórmula económica se basa en que la actividad económica de la empresa no genere un impacto negativo en el medio ambiente ni en la sociedad, debiendo tener criterios éticos y de igualdad en la gestión de los equipos y proveedores.

La economía Social y Solidaria no viene a ser más que una forma distinta de entender la economía, una reivindicación de que las cosas pueden cambiar.

En este sentido, las mujeres son una parte importante de esta propuesta, a pesar de que siguen sin plena representación en los puestos directivos, mientras que las cooperativas lideradas por mujeres acceden a menor cantidad de oportunidades que el resto. Ante esta problemática, Calala, el único fondo de mujeres presente en España, lanzó en 2020 el Fondo Dalia para apoyar a las cooperativas lideradas por mujeres, poniendo especial énfasis en las que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad o en sectores muy masculinizados. Desde entonces, se han entregado un total de 130.500 euros en donaciones a 32 cooperativas de todo el país promoviendo los grupos de mujeres de la economía social y solidaria, que con sus proyectos fomentan la autonomía económica y el liderazgo social de las mujeres.

Las cooperativas tienen más de un siglo de historia. Donde tomaron más relevancia fue en el sector rural, donde se encontraban las cooperativas agrícolas y campesinas. Recientemente, el sector ha vivido un crecimiento exponencial y por ello cada vez más proyectos urbanos, de servicios o relacionados con la nueva economía, se constituyen en forma de cooperativa.

La economía social es una realidad en España, teniendo mucha fuerza en Europa. La administración cumple un rol muy importante y es que cada vez hay más fondos públicos disponibles para financiar este tipo de empresas, tanto a nivel local como autonómico o internacional.

Aun así, queda mucho por avanzar, por desgracia arrastramos desde hace siglos un sistema económico que acumula el poder y la riqueza en muy pocas manos, imposibilitando una vida digna a más de la mitad de la población global. Y, además, las relaciones sociales siguen dominadas por la figura del hombre blanco occidental opresor de mujeres y personas de otras regiones del mundo, que en algún momento fueron colonizadas por Europa y EEUU.

Otro aspecto importante a tener en cuenta para avanzar es el cambio climático y el calentamiento global, situación con la que tenemos las horas contadas y que conllevará cambios irreversibles en el mundo como lo conocemos y castigará en mayor medida a las personas que ya se encuentran fuera del sistema.

El reloj corre en nuestra contra. La economía social se presenta como una de las muchas medidas que se tienen que tomar para frenar estas tendencias. Apoyémosla.

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OpiniónEconomía Social y Solidaria.

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