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La industria de ayer para el mundo de hoy: una apuesta por la sostenibilidad y la circularidad

La sostenibilidad es un principio imprescindible en toda actividad y sectores económicos. En la industria, un sector de largo recorrido en España y eje fundamental en la economía nacional y mundial, no hemos querido quedarnos atrás. Y no es para menos, ya que, según datos del Pacto Mundial de Naciones Unidas, el sector industrial español es el quinto más grande de la Unión Europea; genera 392.000 millones de euros y emplea a más de 1.700.000 trabajadores y trabajadoras ─pero las empresas con actividades industriales también son responsables del 22% de las emisiones de CO2 a nivel mundial. Para lograr un verdadero desarrollo sostenible debemos conjugar los tres pilares de la sostenibilidad empresarial; el medioambiental, el social y el económico. Por ello, la industria tradicional está realizando un gran esfuerzo para impulsar una renovación desde la circularidad y la innovación.

Gran parte de la industria española cuenta con un diseño e instalaciones que aun hoy beben de la tercera revolución industrial iniciada en los años 70. Por tanto, no sorprende que la incorporación de elementos necesarios para la mejora de su eficiencia desde un punto de vista de la sostenibilidad, como la digitalización o la incorporación de procedimientos, infraestructuras y protocolos de circularidad y eficiencia, planteen más retos que en el caso de nuevos modelos de negocios nacidos en la era digital. Pero la industria 4.0 ya es una realidad que nos abre muchas puertas: una industria interconectada, que hace uso de las últimas tecnologías y es capaz de producir a partir de datos en tiempo real.

A pesar de los retos, en el sector industrial sabemos que la sostenibilidad y la adecuación a las necesidades del mundo de hoy y de mañana no pueden esperar ni son negociables, así que debemos optar por buscar soluciones innovadoras, aprovechar el conocimiento y tecnologías a nuestro alcance y pasar a la acción. La principal necesidad es marcar objetivos en el corto, medio y largo plazo, plantear acciones de forma estructurada y contar con un sistema de medición y evaluación para seguir avanzando en la dirección correcta.

Existen muchas estrategias con distintas líneas de acción para lograr esta transformación hacia la sostenibilidad, desde la consecución de certificaciones medioambientales hasta el diseño de proyectos para una gestión eficiente de la energía y del agua, gracias a la utilización de fuentes renovables para el autoconsumo o el control del caudal, por ejemplo. Además, hay campo de mejora en el ámbito de la movilidad con el impulso de flotas de vehículos verdes. También en el de la gestión de los residuos, asegurando su valorización. Y es que, como apunta el Pacto Mundial, las empresas industriales españolas generamos 41 millones de toneladas de residuos.

El esfuerzo, sin duda, nace de cada organización, pero debe ser colectivo, y nos reconforta saber que nuestro sector está decidido a cumplir grandes logros y actuar desde su responsabilidad como motor de la economía global. El propio Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno dedica un apartado especial a la transformación industrial en el que se nos insta a mejorar la eficiencia y la circularidad. Puede que el camino sea más largo, pero también está lleno de oportunidades para poner en práctica enfoques novedosos, pensar a lo grande e implementar acciones con un impacto positivo. La industria puede ser un motor económico sostenible y preparado para responder a los retos actuales y futuros.

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