La mejor reivindicación: un plan de igualdad

Desde ayer, 7 de marzo de 2022, todas las empresas de 50 o más trabajadores están obligadas por ley a tener aprobado un Plan de Igualdad destinado a subsanar los obstáculos que impiden o dificultan la igualdad efectiva de mujeres y hombres en sus puestos de trabajo. Y esta obligatoriedad ha querido felizmente coincidir con la celebración del Día Internacional de la Mujer, una fecha en la que las reivindicaciones para acabar con la discriminación laboral por razón de género ocupan desde hace años los anhelos de la mayoría de las españolas y los españoles que quieren avanzar hacia una sociedad justa e igualitaria en derechos y deberes.

El origen del 8 de marzo se remonta al año 1908, cuando las trabajadoras de la fábrica Cotton de Nueva York, se declararon en huelga, en búsqueda de una reducción de la jornada laboral a 10 horas, un salario igual al que percibían los hombres que realizaban las mismas tareas y la mejora de las condiciones de higiene laboral.  Ante el incendio de la fábrica, el dueño dio la orden del cierre de las puertas para que las mujeres desistieran de sus reivindicaciones. Ello provocó la muerte de las obreras que se encontraban en su interior. Posteriormente, en 1977, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) designó oficialmente el 8 de marzo, como el Día Internacional de la Mujer.

Afortunadamente, desde entonces se ha avanzado mucho en el reconocimiento de derechos laborales de las mujeres. Por eso, es el momento de alentar a las empresas con 50 o más trabajadores a cumplir con la implementación de su propio Plan de Igualdad, conforme lo dispone el Real Decreto Ley 6/2019.

Como coordinadora del Departamento de Compliance de IDBO Consultants, estoy convencida de que implementar este instrumento beneficia a empresarios y trabajadores, porque un buen Plan de Igualdad ayuda a combatir las manifestaciones de discriminación directa o indirecta, a eliminar obstáculos y estereotipos dañinos, a no mirar para otro lado ante las situaciones de acoso y a acabar con el techo de cristal que limita todavía hoy en día a muchas mujeres a acceder a puestos de responsabilidad.

Este tipo de medidas deben valorarse como una oportunidad para seguir avanzando en el camino de la igualdad. Yo estoy convencida de ello. Hay que celebrar que nuestra legislación haya cambiado y vaya en esta dirección porque una cultura de igualdad ayuda a construir un mejor futuro para nuestra sociedad.

Con los planes de igualdad ganamos todos. Los objetivos de igualdad se logran mediante la negociación de los representantes de las empresas y de los trabajadores, quienes, a partir de los datos obtenidos en la fase de diagnóstico, lograrán identificar las medidas acordes para mitigar desigualdades, favorecer la conciliación y acabar con las diferencias salariales y de promociones condicionadas por el género. Las empresas que cuenten con un Plan de Igualdad mejorarán su calificación de cara a su participación en licitaciones y contratos públicos. Además, es un elemento que fortalece la reputación empresarial permitiendo la captación y retención de talentos.  Por eso es prioritario esforzarse para que empresarios y trabajadores encuentren en el plan de igualdad un aliado para consolidar derechos y mejorar su imagen en un entorno social y económico cada día más igualitario.

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