El día 10 de diciembre se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos, una llamada internacional para defender los derechos humanos exige la implicación de todos los agentes sociales
El ámbito empresarial, un aliado imprescindible en la defensa de los derechos humanos

En este contexto, el papel del tejido empresarial resulta fundamental. El Pacto Mundial de Naciones Unidas lleva más de quince años trabajando con el Principio 1 y 2 específicamente el respeto a los derechos humanos por parte del sector privado. Durante este periodo, se han logrado importantes avances, pero aun queda margen de acción. Por ello, hoy quiero hacer hincapié en tres retos de futuro que, sin duda, ofrecen grandes oportunidades para seguir avanzando en esta materia.

El primero de ellos se centra en el papel del liderazgo como impulsor del cambio. Concretamente, el liderazgo de las empresas es una de las herramientas más potentes para impulsar esa transformación e instrumentalizar el respeto a los derechos humanos y el desarrollo sostenible. Las empresas son uno de los organismos decisivos para poder mejorar la vida de las personas. Y son los líderes de esas empresas los que tienen una posición privilegiada ya que su capacidad de cambio reside en la presión que pueden y deben ejercer a los gobiernos para a proteger los derechos humanos internamente y vigilar que otras empresas los cumplen.  

Necesitamos líderes empresariales sin miedo a protagonizar ese cambio y su implicación debe ser a nivel personal para influenciar en sus empleados, en sus proveedores y en la sociedad en la que desarrollan su actividad y de la que obtienen sus beneficios económicos.

Pero el liderazgo no debe sin embargo venir solo del mundo empresarial, sino también de los gobiernos. Esto implica no solo a los gobiernos ejecutivos sino también a los gobiernos locales, a las empresas públicas y a las instituciones financieras públicas. El liderazgo en estas instituciones ayudará a conseguir estabilidad y paz social. Estos aspectos son fundamentales y necesarios para poder crear las oportunidades de negocio que buscan las empresas.

Los gobiernos tienen que entender el valor que tienen las empresas para crear prosperidad económica. Por ello deben apoyar las iniciativas de las empresas y abordar de una forma práctica y consensuada cómo trabajar conjuntamente con el sector privado, que lleva años trabajando en la materia. Los esfuerzos de las instituciones públicas deben de estar orquestados bajo Planes Nacionales de derechos humanos. Aunque en España estuvimos muy cerca de tener uno, la inestabilidad política del momento paralizó este plan nacioanal. Por ello, me gustaría lanzar un llamamiento al gobierno para liderar el cambio con el ejemplo.

Hasta ahora hemos hecho referencia especialmente a las grandes empresas, pero no podemos olvidar que el verdadero motor de la economía en España y en el mundo son las pymes. El impacto en la sociedad lo tienen las pequeñas y medianas empresas y tenemos que trabajar en mensajes adaptados a su realidad.

Pocas escuelas y universidades enseñan cómo funcionan las pymes, lo que necesitan y los riesgos que enfrentan. Naciones Unidas defiende esta particularidad y anima a abordar la gestión de riesgos en derechos humanos de forma proporcionada al tamaño de la empresa, los países en los que está presente y las particularidades del sector. Tenemos que compartir y expandir las buenas prácticas de pymes, ya que a menudo las pymes carecen de un espejo en el que mirarse, suelen ser ignoradas en los medios de comunicación y sus procesos no suscitan interés. Por esta razón muchas pymes tienen dificultades en participar en el debate sobre empresas y derechos humanos careciendo además en la mayoría de las ocasiones de un departamento de sostenibilidad o responsabilidad social.

Además, hay que hacer hincapié en la importancia de la formación y sensibilización para que las pymes entiendan de qué forma se puede abordar internamente el respeto por los derechos humanos y encontrar mecanismos adecuados para que los trabajadores entiendan y apliquen los derechos humanos y la responsabilidad social en general.

Dicha formación y sensibilización es fundamental en otro de los ámbitos imprescindibles en la gestión de riesgos en derechos humanos como es la cadena de suministro. Es posiblemente uno de los grupos de interés más complejos de gestionar y al mismo tiempo el que más riesgos supone para la empresa. Su complejidad viene dada especialmente por la transversalidad de sus riesgos por lo que hay que abordar la gestión de la cadena de suministro de una forma sectorial y cada empresa debe personalizar esa gestión en base a sus particularidades.

Una de las recomendaciones para hacer frente a la gestión responsable de proveedores es crear mecanismos de consulta y comunicación directos entre los proveedores y los compradores. Algunos problemas solo serán identificados en la cadena de suministro a través de un diálogo directo con los proveedores. En la mayoría de ocasiones cuando se identifica conjuntamente con el proveedor un problema, se suele dar con la posible solución de forma directa.

Para involucrarles en la visión estratégica de la empresa cliente hay que facilitar sesiones de formación y sensibilización, especialmente a aquellos proveedores que suponen un riesgo sensible para la empresa, o bien por el producto que proveen, por el país en el que está presente o por su poco compromiso con las exigencias de la empresa cliente en sostenibilidad. Aquellos proveedores que después de un tiempo razonable, comunicado y acordado, no hayan avanzado en la implantación de los mínimos establecidos, debe ser eliminado de la cadena de suministro.

Otro de los obstáculos que las empresas tienen que salvar internamente es el desequilibrio de los objetivos estratégicos entre los departamentos de compras y los departamentos de RSE. Hay que trabajar en el dialogo entre ambas esferas para que se hable el mismo “idioma”.

Llegados a este punto la pregunta es de qué forma práctica se pueden minimizar los riesgos negativos en derechos humanos y potenciar los impactos positivos. En materia de derechos humanos, hay sin duda un hito importante. En 2011 de la mano del profesor John Ruggie, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas, se lanzan los Principios Rectores sobre Derechos Humanos y Empresas con recomendaciones claras y concisas sobre cómo implantar un sistema de respeto por los derechos humanos en el seno de la empresa. Con un esquema claro, se recomienda a la empresa tener un compromiso público, desarrollar una debida diligencia y poner a disposición de sus grupos de interés mecanismos de reclamación. Recomienda además prever un sistema de reparación en aquellos casos en los que la empresa se haya visto implicada directa o indirectamente en la violación de los derechos de uno o varios de sus grupos de interés. Es la primera vez que Naciones Unidas aprueba con un consenso extraordinario unas recomendaciones al mundo empresarial.

Desde entonces, en la Red Española del Pacto Mundial hemos llevado a cabo numerosos proyectos y alianzas para acompañar a las empresas firmantes de nuestro país en la implantación de los Principios Rectores. Hemos celebrado numerosos cursos de formación online y presencial, grupos de trabajo, talleres de debate y desde hace un año nuestros firmantes tienen a su disposición una herramienta online para la implantación de los Principios Rectores.

Está siendo sin duda un desafío acercar a las empresas españolas la importancia de los derechos humanos pero la respuesta está siendo muy positiva y se está avanzando en la sensibilización y puesta en marcha de políticas al respecto.

Como dijo el profesor John Ruggie en el 5º Foro Internacional sobre empresas y derechos humanos, celebrado el pasado noviembre en Ginebra, “los derechos humanos son el camino, los ODS el plan de acción”. Desde aquí quiero animar por lo tanto a identificar cómo se materializan los derechos humanos en el camino de las empresas españolas e introducirlos en Plan de Acción alineándolos con los ODS. Para ello, no hay que olvidar buscar aliados, ya sean organismos de Naciones Unidas como el Pacto Mundial o empresas y organizaciones que os ayuden a avanzar por el desarrollo del que todos nos beneficiaremos.

Por Cristina Sánchez, directora de innovación y proyectos de la Red Española de Pacto Mundial y especialista en DDHH. 

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