Las siglas RSC y RSE, según para qué se empleen y con quién se esté hablando, tienen distintos matices. Es más importante tener claro en qué consiste la Responsabilidad Social de las Empresas que emplear uno u otro término


¿Qué siglas se deben emplear, RSC, de Responsabilidad Social Corporativa, o RSE, de Responsabilidad Social en la Empresa? Depende de con quién hables y de qué hables. Sucede como con tantas cosas. Lo único que hay que hacer es saber de lo que se está hablando. Además, es cuestión de sentido común. Lo digan como lo digan, todos están hablando de lo mismo, pero con distintos enfoques, según la aplicación a que se estén refiriendo.

Por lo tanto, tiene matices el decir con "E" que quiere decir empresarial, o decir con "C" que quiere decir corporativa. El concepto es el mismo, pero la aplicación y por lo tanto, sus características y requisitos, serán diferentes.

En una gran entidad (en cuanto al tamaño) serán necesarios los puestos de directores corporativos, para la calidad, recursos humanos, imagen o reputación, responsabilidad social, aunque sólo sea para coordinar y representar coherentemente a la entidad.

Pero pruebe a decirle a un empresario que tenga 50 empleados, por ejemplo, que en su organización debe incorporar directores corporativos que se responsabilicen de áreas de negocio concretas: le dirá que bastante tiene él con pagar sus deudas a fin de mes y que le paguen los pedidos que ha servido durante ese tiempo.

Por lo tanto, la "C" de corporativa debe reservarse a las corporaciones, aunque sólo sea para no crear confusión y hablar consecuentemente.

La "E" de empresarial debe ir enfocada en términos generales, incluidas las corporaciones, las PYME, todo tipo de empresas y de empresarios.

En la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) tienen cabida las grandes corporaciones y las más pequeñas y modestas empresas sectoriales o regionales. Representa y defiende los intereses de todas ellas, lógicamente en la justa medida de cada una y respetando su propia libertad y representatividad. Nos debería servir de ejemplo también para este caso.

La Responsabilidad Social, tal como se está planteando en el continente europeo desde que la Comisión de la UE lanzó su Libro Verde aquel verano del 2001, está orientada a todas las organizaciones. Es deseo de todos los que tenemos algo que ver en el asunto que se incorpore cuanto antes como forma de pensar a todas las organizaciones, incluidas las gubernamentales, pero a las pymes fundamentalmente, por ser ellas el tejido empresarial del país.

Esta es una filosofía que debe calar en las formas de pensar, para que las decisiones de todos los que deban tomarlas, a cualquier nivel, vayan impregnadas de ella, en sus diversas facetas y posibilidades.

Las corporaciones tienen el deber moral, porque poseen los medios para ello, de informar a sus proveedores, en general PYME , de lo que representa la Responsabilidad Social y de cómo se pueden acercar a ella sin que necesariamente se presenten como ejemplos de lo buenas que son, presumiendo de Responsabilidades Corporativas inalcanzables para ellos.

El alcance de la Responsabilidad Social es total. Abarca a toda la sociedad y por lo tanto nos interesa a todos: empresarios, empleados, sindicatos, consumidores y para no alargarnos, a toda la ciudadanía.

Podríamos empezar a hablar de gestión de Responsabilidad Social total, emulando a la gestión de la calidad, cuando se empezó a hablar de calidad total debido a una mala traducción. Pero quizá incluiríamos más confusión al tema; diremos total, cuando corresponda.

En cualquier caso, tal y cómo señala el diccionario de la Real Academia Española, una empresa es una "Acción ardua y dificultosa que valerosamente se comienza". La Responsabilidad Social, por tanto, es una nueva empresa, un nuevo reto para todas las PYME, las medianas y las cotizadas.

Pero esto no se queda aquí. Más pronto que tarde empezará a medirse la Responsabilidad Social de los políticos, de los responsables de ONG, y cómo no, la de otros grupos de interés. Este nuevo contrato social del siglo XXI va a necesitar para seguir adelante mucho más que corporaciones, empresas o leyes, va a necesitar de personas que emprendan nuevas empresas, con nuevos valores.

Alberto Urtiaga de Vivar Frontelo, Presidente de honor de FORETICA.

Jordi Jaumà Bru, editor de Diario Responsable

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