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No comprendo a qué se refieren con la “capacidad para trabajar bajo presión” que algunos insertan en su curriculum. Pero menos aún cuando se quiere postular a algún empleo relacionado con la RSE/RSC. ¿Qué pensará el Dirse cuando recibe un CV de un postulante que añade como una de sus grandes virtudes ésa gran capacidad? ¿Y a qué tipo de empresa cree el postulante que se encamina?

Las cinco palabras mágicas me sugieren las siguientes imágenes en mi cabeza: el postulante feliz de ver cómo su director de Responsabilidad Social le envía y envía proyectos, contento de acaparar varias funciones y salir del trabajo dos horas más tarde de su hora establecida, una facilidad inusitada para sonreír a pesar de tener un jefe gruñón, un chico entrañable a pesar de tener unos compañeros sumamente competitivos, un tipo que soporta estoicamente que su superior le repita cada cuarenta minutos que quiere el borrador de la memoria de sostenibilidad para el próximo lunes, un señor con una próstata encomiable que no perderá tiempo en ir al aseo y por supuesto un currante que aguanta toda una jornada sin bajar a fumar el cigarrillo de las doce.

Pero, ¿por qué el demandante de empleo puede aportar ésta supuesta característica suya? Se me ocurren varios motivos: es el trabajo de su vida y haría cualquier cosa por tenerlo y conoce la empresa, sabe cómo funciona, y no le importa mostrar públicamente que es consciente de su gran capacidad de afrontar las adversidades. Otro y más preocupante, si lo expone es porque alguna vez ha rastreado y ha encontrado que alguna organización requiere esta “capacidad para trabajar bajo presión”.

Si uno busca en la RAE el significado de “capacidad” encontrará palabras como: actitud, talento, propiedad y cualidad entre muchas otras. Es decir, que uno puede tener hoy la capacidad de trabajar bajo presión y en seis meses devenir en estrés, la segunda causa de baja laboral en la Unión Europea. Quizás aquél que busque trabajo deba especificar que este “talento” es de una duración ilimitada y así sonsaque una sonrisa al de recursos humanos. Lo más chocante sería que durante la entrevista al puesto de RSE el susodicho pronunciara de manera precocinada alguna de estas frases: “Me interesa vuestra compañía porque sé que valoráis el capital humano” o  la de “Sé que su empresa lleva la genética de la RSE”. Y puestos a imaginar, ¿aportará el candidato una carta de recomendación de algún Dirse atestiguando que sí, que dispone de esa valiosa capacidad?

Por cierto, más le vale a este sujeto no mentir. En un futuro no muy lejano los jefes podrían comprobarle esta capacidad de trabajar bajo presión antes de formalizar el contrato. Las tecnologías wearable ya están a la vuelta de la esquina y unos pequeños sensores incorporados en una especie de reloj de mano podrán analizar los datos fisiológicos de esta persona. Así, su superior sabrá de antemano si es cierto o no que maneja el estrés, cuándo lo conduce mejor, con quién y si es cierto que rinde un viernes a las cinco de la tarde.

@ignaciocayetan

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