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En una de estas gratas reuniones veraniegas en las que un grupo de buenos amigos habla de lo divino y lo humano, surgió un divertimento que me sirve ahora para plantear esta sugerencia: pon un ministro en tu empresa

El divertimento consistía en encontrar el mejor método para formar el mejor consejo de ministros, partiendo de la pregunta: Si hubieras ganado unas elecciones generales, ¿con qué criterios elegirías a tus ministros?

La discusión comenzó valorando el peso que debería atribuirse a conceptos como ideología política, creencias religiosas, orientación sexual… para centrarse poco a poco en aspectos estratégicos, cuantificables e impulsores de una nueva y mejor sociedad.  Por amplísima mayoría se seleccionaron los siguientes:

1. Conocimientos  (Qué)

Por muy buena predisposición que se tenga, sin saber no se puede conseguir casi nada. Premisa fundamental, los conocimientos han de ser profundos, actualizados y contrastados;  cada uno en su propio ámbito profesional, pero todos ellos deben de tener además "sed de sabiduría", es decir, inquietudes por conocer otras disciplinas, enfoques, realidades… que les lleve a la formación continua y lo más holística posible.

2. Ética (Cómo)

Saber y actualizarse permanentemente nos serviría de mucho más si  se es una "buena persona" en el sentido aristotélico, para buscar la felicidad del ser humano a través de la virtud.

Virtudes como justicia, sinceridad y generosidad - por citar tres - ayudan a dibujar una base de interrelaciones sólida, creíble, aplicable y exitosa, porque conforman un marco de relación basado en el respeto hacia sí y los demás. 

Desde este planteamiento se pueden después diseñar políticas de Responsabilidad Social, Bien Común, Desarrollo Sostenible y tantas otras que ayuden a conseguir mayores grados de bienestar personal y social cuidando simultáneamente los intereses de la naturaleza y asegurando así el porvenir para un mayor número de personas en una sociedad más justa.

3. Compromiso (Con quién, para qué)

Excelentes conocimientos y buenos planteamientos éticos llegarían más lejos si se acompañaran de un alto nivel de compromiso.

Las dos primeras acepciones del DRAE para "compromiso" son "obligación contraída" y "palabra dada". Aceptar un reto supone poner toda la carne en el asador para hacer lo que se dijo que se haría y no hacer lo que se dijo que no se haría, y ello con todos los recursos disponibles.  Es una magnífica forma de generar credibilidad, ingrediente imprescindible para seguir avanzando en la implantación de las estrategias que se hayan definido.

4. Resultados

Con conocimientos, ética y compromiso parece que se pueden conseguir mejores resultados.  Pero no siempre es cierto, porque la persona en cuestión puede tener diversas áreas de mejora en aspectos tan heterogéneos como la planificación, la negociación, la visión de futuro, etc.

Si son aspectos heterogéneos son, lógicamente, difíciles de aunar y por lo tanto difíciles de medir/contrastar para saber si se alcanzan los niveles mínimos aceptables.  Necesitaríamos aplicar mucho tiempo y muchos recursos con un resultado incierto.

Lo que sí podemos hacer es fijarnos en qué resultados ha conseguido esa persona a lo largo de su trayectoria vital.   

A pesar de que no todos los resultados dependen de la propia persona únicamente porque, entre otras cosas,

  • en el ámbito profesional intervienen otras variables como tipo cultura corporativa, tipo de liderazgo, estrategias corporativas, movimientos imprevistos del mercado, etc., etc., y
  • en el ámbito personal intervienen también otras variables como el medio social en el que se desenvuelve, por citar alguna, se puede colegir con un grado aceptable de riesgo si esa persona consigue resultados.

Nos pareció que formar un Consejo de Ministros con personas que aportaran estas cualidades sería contar con un gobierno magnífico.

¿Y por qué no extrapolarlo a cualquier otra organización, una empresa por ejemplo? ¿Qué ocurriría en una empresa si su Comité de Dirección se formara de acuerdo con este enfoque? ¿Qué impacto tendría en su cuenta de resultados, en su reputación corporativa, en las relaciones con sus partícipes, en su posicionamiento en las listas del greatplacetowork, en los avances sociales, en los beneficios para la naturaleza…?

¿Crees que sería un buen modelo de gestión desde el punto de vista de la Responsabilidad Social?

¿Quieres  responder a alguna de estas preguntas?  

@EditaOla

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Opinión

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