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Después de un tiempo sin visitar Salamanca, el pasado fin de semana tuve la oportunidad volver a esta ciudad castellano-leonesa para disfrutar de un espacio urbano donde la cultura, la historia la literatura impregnan todos y cada uno de sus rincones.

Una de las más gratas sorpresas de este viaje tuvo como causa poder presenciar una pequeña obra de teatro, basada en una adaptación de la obra del literato romántico José de Espronceda, titulada “El Estudiante de Salamanca”. La representación relata las peripecias de un joven estudiante pendenciero y mujeriego que, tras engañar al diablo y a una joven dama, acaba siendo arrastrado al infierno. La obra, además, se representó en la “Cueva de Salamanca”, lugar donde en la obra de Espronceda, el diablo ofrece sus lecciones sobre las ciencias ocultas.

Esta actividad se enmarca en el programa cultural y turístico del Ayuntamiento de Salamanca, “Salamanca Plazas y Patios”. Un proyecto que, sin haber entrado a analizarlo a fondo, creo es un acierto.

Uno de los hechos que creo importante resaltar, más allá de la calidad de la obra y de los actores, es como con un pequeño evento, probablemente con un coste reducido, y haciendo un buen uso de las leyendas e historias propias de una ciudad, se consigue crear un bonito espectáculo que permite revitalizar un espacio público, dotándolo de un contenido cultural agradable tanto para los habitantes de la misma ciudad como para los visitantes. El coste, como digo, seguramente sea bastante bajo: un grupo de teatro -en este caso tres personas-, un espacio público adecuado -en este caso “La Cueva de Salamanca”-, una obra relacionada con la ciudad y un juego de luces que permita dar el ambiente adecuado.

Con este tipo de eventos se promueve la revalorización de espacios que en otra circunstancias estarían desaprovechados, sin vida, y, por lo tanto, limitando su potencial de ejercer algún tipo de influencia positiva no solamente sobre el lugar en el que se realiza la actividad, sino sobre el entorno cercano y alrededores. Revitalizar un espacio público de estas características favorece, en primer lugar, que lugares emblemáticos, históricos o con alguna particularidad, al ser usados, se mantenga en buenas condiciones, limpio, cuidado y evitando los procesos de degradación urbana. En segundo lugar, la revitalización de este tipo de espacios permite aumentar las posibilidades de ayudar al desarrollo económico de los espacios más cercanos. Si se es capaz de dar un uso atractivo de un espacio de estas características, como puede ser un programa de actividades culturales que pueda a traer a público y usuarios -como es el ejemplo del teatro señalado- se podrá potenciar que alrededor del mismo aparezcan, o se consolide, el comercio local en la zona.

En definitiva, recuperar, dar uso y revalorizar espacios culturales es un arma que debe ser usada por las administraciones públicas con el objetivo de dinamizar los barrios y los espacios públicos, ayudar a la economía y, por qué no, acercar la cultura con una inversión muy reducida a la gente. Por eso, todo son ventajas.

@VicentSelva

Blog: www.desarrolloculturayresponsabilidad.wordpress.com

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