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Gregorio Panadero, Goyo, para todo aquel que estrecha su inmensa mano de oso protector tiene cosas que contrar, historias de superación personal, de amor incondicional y de perseverancia.

Durante muchos años trabajó para grandes empresas como Caja Madrid, Deloitte, Ferrovial o el Banco Bilbao Vizcaya. Sin embargo dentro de él hay un inconformista. 

Junto con Ana, su mujer, renunció a tener hijos biológicos y se decidieron por adoptar una niña china primero. Tras la gran experiencia fueron a por otra.
 Años más tarde y tras abandonar el IBEX35 -como empleado- montó un estrecho equipo de colaboradores - dreamtellers (contadores de sueños)- para contar historias y sueños de superación y de innovación social. 
 "Había personas en el mundo que tenían una historia muy bonita que merecía la pena ser escuchada y si se contaba de otra manera se podía hacer una llamada a la acción para conseguir que se cumpliera ese sueño y poder ayudar a la comunidad" así cuenta Panadero los comienzos de dreamtellers en su visita al Sillon Rojo Diario Responsable.

Este experto en comunicación explica en el vídeo cómo empezaron a ver un estancamiento en comunicación clásica y era necesario producir contenidos para que la audiencia los consumiese y compartiera esos valores. “La gente busca una historia que le enganche porque ese contenido es muy relevante para él. Hace falta que las personas tengan conversaciones con las marcas y el consumidor final no quiere hablar de la marca sino sobre aquello que le interesa. Hablamos del storytelling, de apelar a las emociones”

¿Puede una compañía y una ONG hacer un proyecto juntos en innovación social? Según el fundador de dreamtellers hay que trabajar bien en la estrategia para que las ONG y empresas ayuden a la sociedad, pues las empresas no pueden disparar a cualquier sitio; deben coger dos, tres o cuatro proyectos que quieran apostar y que de verdad lo hagan. “Las empresas deben tener un discurso donde luego con indicadores pueda mostrar que en temas de innovación social están haciendo una aportación concreta. Las ONG también deben entender que si sólo me vas a pedir dinero a cambio de un logotipo tengo un problema con mis inversores para dártelo porque no tengo ningún retorno”. Min15.20’

Una de las cuestiones que se está convirtiendo en un clásico del Sillón Rojo de Diario Responsable es la referida a la cara que se le queda a un Director de RSE cuando su empresa lo hace mal. En este sentido, el invitado de esta semana subraya que el verdadero problema es cuando la empresa ha realizado algo ilegal y amoral y entonces este responsable debe abandonar su puesto. “Siempre van a haber cosas que no estén bien hechas, pero no se puede engañar o cubrirlas, no hay nada mejor que compañías que han hecho algo mal han salido, han pedido perdón, lo han reconocido y lo han arreglado”.

Por otra parte, también se trató la actualidad política y la irrupción de los nuevos partidos políticos. “El mensaje ha sido muy claro, no se tolera la corrupción. Pero, hay otro mensaje sobre lo nuevo y lo viejo. La gente joven está pidiendo hacer las cosas de otra forma, puedes querer un capitalismo pero que sea consciente; no vale sólo la rentabilidad, ganar a cualquier precio sin principios”, expone.

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