“Nadie duda que los recursos humanos son cosas de todos, nadie duda que las finanzas y vender es cosas de todos, ¿por qué no conseguimos que la RSE sea cosa de todos y de toda la compañía? La RSC lo que puede es no generar costes en un futuro, lo dice mucho Josep María Lozano. El coste de la responsabilidad no sé cuánto es, pero el de la irresponsabilidad sí que se ha visto en muchos casos”.
Así de claro lo tiene este motero barcelonés de 36 años, que desde hace 8 es director de RSC de AGBAR, una compañía española que da agua a 26 millones de personas en todo el mundo, 13 de ellos en España. Fainé es un tipo cordial, cercano y ajeno a la verguenza. Esa pinta de sabio despistado y malandrín le permite hablar con todos y de todo sin perder ripio de lo que acontece.
La mañana de este soleado miercoles tuvímos la oportunidad de tomar un cáfe con él en la terraza de la Cervecería Santa Bárbara de Madrid y conocer su visión sobre la responsabilidad social de las empresas y las actividades que realiza AGBAR en este área.
diario_responsable.- ¿Cómo se enfoca la Responsabilidad Social en Agbar?
Ignasi Fainé.- La afrontamos desde el punto de vista de cómo entendemos el desarrollo sostenible. Y lo entendemos viendo qué se puede hacer para que las compañías que forman parte del grupo Agbar sean compañías que permanezcan en el tiempo. Siempre escuchamos el cómo adaptarse al entorno y al cambio y es lo que tenemos que hacer, ahora la sociedad nos pide que estemos más cerca de ellos; que nos preocupemos por lo temas medioambientales, de atención al cliente…y hay que hacer foco a eso. Las compañías centenarias como la nuestra, desde hace muchos años únicamente nos importaba los clientes y accionistas y un poquito los empleados. Y esto es lo que ha ido cambiando a lo largo de los años, cada vez vemos que el talento y la manera de hacer es muy importante, hay que buscar cuál es el mejor talento y las mejoras personas para que trabajen en tu compañía. Pero, resulta que esto ya no es suficiente para adaptarse al cambio, pues hay que ver de qué manera nos vinculamos a las sociedades y cómo dialogamos con los grupos de interés.
d_r.- Cierto, todo esto es una parte de la RSE, pero hay otra que no se habla y es la relacionada con las empresas que pactan precios, eso es falta de responsabilidad social. Me parece tan importante esto como la RSE de a pie de calle de la que hablamos todos los días..
I.F. Sí, está claro. Tenemos que conseguir que de alguna manera toda la compañía sea responsable y no que hagamos tarifas sociales o que patrocinemos el Palacio Real. Al final puedes acabar pensando que por un lado van las cuentas y el negocio y por otro las compañías hacen cosas para aclararse con los grupos de interés, para que estén contentos. O conseguimos que esto sea un transformación de las compañías desde cero o esto no tiene ningún sentido, es muy idealista pero hay que hacerlo desde la RSC. Hasta que no consigamos que los CEO sean los directores de RSC esto no funciona.
El otro día discutíamos con gente que se dedica a esto sobre si la RSC debe desaparecer o no, y la verdad que no lo sé, quizás tiene que desaparecer o integrarse en otros departamentos, no lo sé. A lo mejor en un futuro el CEO entiende tanto de RSC que es él mismo el que le dice a sus respectivos directores que tienen que trabajar pensando en los impactos que provocan en la organización misma y en todos los grupos de interés. Para conseguir esto, hay muchas maneras, como por ejemplo introducirlo en los variables, algo que se está haciendo cada vez más.
d_r.- Háblenos de la crisis económica, ¿qué hace Agbar en este contexto?
I.F.- En relación a la crisis, la compañía se está moviendo para que no haya ninguna persona en España o en alguna de las explotaciones en las que estamos se quede sin agua porque no puede pagarla. Hemos establecido mecanismos como tarifas sociales o fondos sociales en aquellos lugares en los que no hemos podido pactar una tarifa con ayuntamientos o con las entidades encargadas de cerrar esos acuerdos para que nadie que no puede pagar se quede sin agua, pues desde el año 2010 es un derecho humano y todo el mundo tienen que tener acceso a ella. Me parece que en las sociedades occidentales hemos perdido el valor del agua y aquí quizás no se valora tanto. Que en todas las poblaciones del mundo se tenga agua provoca que se pueda disminuir la pobreza, igualdad de género… pues en muchas sociedades las mujeres no pueden ir al colegio porque ya de pequeñas las niñas son las que van a buscar el agua.
La problemática que tenemos en el mundo del agua es que solo podemos acceder desde el grupo Agbar a llevar el agua en aquellos municipios donde se recomienda o se pide una gestión privada del agua. Sabiendo que en muchos lugares por las presiones sociales, jurídicas o financieras no está bien visto que el agua se lleve desde una empresa privada. Así, hemos establecido desde hace dos años una compañía que pone toda la tecnología y el conocimiento a disposición sin importar quién gestione el agua. Por ejemplo, desde la fundación Aquae tenemos varios proyectos para llevar agua a determinados sitios, uno de ellos con Unicef donde estamos ayudando a que un pueblo de Perú de 30.000 personas tenga acceso al agua.

d_r.- Volviendo a España, ¿qué le parece la estrategia española de Responsabilidad Social Empresarial?
I.F.- Creo que es un paso de gigantes, sé que en el sector en el que estamos nos puede costar ver las bondades que puede tener esto. Pero, hasta hace un año no teníamos una estrategia y esto es un paso. Que se queda corta, que no sabemos los recursos que se van a poner, ni hasta donde llega, ni los indicadores, ni hasta dónde se va a materializar...pues sí es cierto. Pero que el Gobierno la haya creado es bueno.
d_r.- Sí, pero la estrategia la pidió la Unión Europea…
I.F.- Pero también le ha pedido otras cosas que no tenemos y estamos pagando multas, como por ejemplo con la ley de transparencia que aún no tenemos.
d_r.- Sin embargo la CNMV en un año ha hecho un trabajo que el CERSE no ha hecho en siete. Acaba de sacar un código de conducta con una serie de aspectos que definen el marco de la RSE en España.
I.F. Esa es la dificultad que tiene una conversación cuando se intenta hacer las cosas con diálogo. No digo que no haya que hacerlas, pero cuando se pone en la coctelera a instituciones del teRcer sector, a sindicatos a empresas privadas y a la administración llegar a acuerdos cuesta más. Seguramente la CNMV no ha tenido esos procesos de diálogo tan potentes.
d_r.- Hablando de acuerdos, ¿cree que la cumbre de Paris del próximo mes de diciembre supondrá un antes y un después como algunos dicen en cuanto a la lucha contra el cambio climático?
I.F.- Lamentablemente, no lo sé. Es otra oportunidad, en los últimos años hemos visto como hemos dejado pasar algunas, como la última de Lima. Soy optimista, el cambio climático es una realidad y cada vez más está más asumido. Pero, como ciudadanos y organizaciones, ¿cuál es nuestra responsabilidad? ¿estamos dispuestos a cambiar nuestros hábitos de consumo en base a eso? Creo que faltan más acuerdos a nivel internacional y global para que luego los vayamos bajando. Muchas veces veo la falacia de la RSE cuando se toman las decisiones de manera individual. Nos quejamos de la corrupción y de la transparencia pero, ¿cómo pagamos al pintor o al mecánico?
d_r.- Volviendo al grupo Agbar, están ustedes instalados en Chile, Reino Unido, China, Colombia, Argelia, Cuba y Méjico. ¿Cómo se coordinan las acciones de RSE entre estos países?
I.F.- Cada país es un mundo, intentamos que los países en vías de desarrollo donde nosotros estamos como puede ser en Chile, Méjico y en Colombia puedan poner en común muchas cosas que tienen. Desde el grupo, con las herramientas digitales que tenemos facilitamos que estos países pongan sus iniciativas en común, igual que hacemos en los municipios que tenemos en España y en el Reino Unido. En España estamos más sensibilizados con los temas sociales y estos asuntos también repercuten en Sudamérica. Tenemos la premisa de que la manera de hacer del grupo la hemos ido trasladando a cada uno de los lugares y luego en cada lugar hay que adaptarse a los grupos de interés. La casa matriz enseña a utilizar unas metodologías, porque al final éstas tienen que tener una visión compartida pero los grupos de interés son distintos al ser países diferentes.
Cada vez intentamos que las compañías del grupo se integren más en la sociedad, no trabajamos con una marca global; Agbar no se conoce en el mundo, lo que se conoce es por ejemplo Aguas Andinas en Santiago de Chile o Aguas de Alicante en Alicante. La razón es que el agua es un tema tan local que la gente quiere percibir como que esa marca es local.

d_r.- Para terminar, ¿la RSE está muerta o es el futuro?
I.F.- Creo que es compatible, la RSE se tiene que morir porque se tiene que integrar en todo lo demás, hubo un momento en la vida de las empresas que la calidad dejó de ser un departamento y se convirtió en una realidad para todos; todo el mundo tenía que trabajar con calidad, pues todos tendremos que trabajar de manera responsable. No sé muy bien cómo se quedará, si va a ser un departamento o si lo asumirá directamente el director general. Pero, no queda otra opción que las empresas sean responsables, es una realidad. Los clientes vamos a empezar a tomar decisiones más responsables porque cada vez estamos más informados. La calidad, el precio o la responsabilidad ya no son temas separados, van de la mano.
La responsabilidad de las empresas sí, pero la última responsabilidad la tendremos siempre los clientes, al final lo de los stakeholders es una quimera porque somos muchas cosas a la vez; trabajadores, clientes….Pero cuando pensamos como cliente pensamos de una manera, cuando lo hacemos como sociedad de otra y cuando pensamos como ONG de otra y no tiene sentido porque al final la persona es la misma. Vale que en el ámbito del agua no puedes escoger pero si no te gusta la empresa del agua podrás ir al alcalde y quejarte. De alguna manera los procesos participativos que estamos viendo en el mundo van por ahí, que la gente puede demostrar con toda la información posible si las empresas lo están haciendo bien o no.
d_r.- Tecnológicamente estamos en pañales, la responsabilidad, la tecnología y la transparencia van de la mano…
I.F.- Creo que la tecnología va a ayudar, vamos a conseguir que esto sea mucho más participativo. ¿Están los gobiernos dispuestos a hacer participativa ciertas decisiones? No lo sé. ¿Y las empresas? Pues internamente cada vez más, o conseguimos liderazgos compartidos o las compañías no podrán ir hacia delante. En las administraciones públicas igual, o conseguimos que haya una base social que respalde las decisiones que tomamos entre todos… o somos capaces de explicarla como lideres de empresas, como lideres sociales y como políticos o la gente no nos va a votar. En la actualidad, hay unas corrientes de populismo, hay una indignación contra la corrupción…creo que Pablo Iglesias no da soluciones pero está catalizando esa indignación que hay.