José Antonio Lavado es el fundador de la consultoría bidea, de formación psicólogo, nació cerca de Bilbao, estudió en Madrid y en Barcelona tiene su familia y trabajo. "Si, como decía Hume, la razón es la esclava de las pasiones, pues pongamos pasión en la ética, la transparencia y la responsabilidad", sugiere como frase para el pie de foto de esta entrevista. Reflexivo y con buena oratoria pero también un hombre de acción. Este año ha recibido un premio a la innovación social con el proyecto eQuàliment, está trabajando en la implementación del Manifiesto Factor Humà y también forma parte del equipo impulsor del primer Código Deontológico de la profesión de Consultoría en Responsabilidad Social y Sostenibilidad (RS&S).
"Seguimos siendo un maravilloso enigma sin descifrar", comenta José Antonio Lavado cuando se le pregunta por su lado más personal. Casado y con hijos, le gusta charlar con los amigos de lo divino y lo humano, juega al frontón y está aprendiendo a tocar el saxo. A continuación, en Diario Responsable le preguntamos sobre el enigma de la RSE, sobre innovación, sobre el colectivo de consultores de RSE y sobre sus actuales proyectos profesionales.
Diario Responsable.- El pasado mes de mayo eQuàliment recibió un premio por la innovación social en el reparto de alimentos solidarios de manera sostenible. ¿Qué es lo que realmente aporta?
José Antonio Lavado.- eQuàliment aporta información y datos aplicando la tecnología en un sector en que no se aplicaba. Permite gestionar con rigor el ciclo completo de la distribución de alimentos solidarios, cosa que hasta ahora se hacia con grandes dosis de buena voluntad pero de manera descoordinada e ineficiente. Aporta valor a todos y cada uno de los colectivos y agentes implicados:
En primer lugar a las propias familias, porque reciben alimentos de manera más adecuada a su perfil de necesidades y con una mayor seguridad en la continuidad. A las entidades sociales porque pueden repartir y hacer entregas de alimentos de manera más ordenada, equitativa y eficiente. A los bancos de alimentos y grandes distribuidores porque disponen de información real para planificar con un cierto margen de previsión y para rendir cuentas con transparencia. A las empresas y voluntarios, porque les permite expresar la solidaridad de manera inteligente y no “a ciegas” como hasta ahora. A la administración porque le facilita realizar el mapa de pobreza y tomar decisiones para mejorar la equidad y cohesión social. Y, en definitiva, al conjunto de la ciudadanía porque eleva su nivel de consciencia y responsabilidad para afrontar los problemas de manera colectiva.
d_r.- ¿Cómo va evolucionando su implantación? ¿Qué acogida está teniendo eQuàliment en el territorio nacional?
J.A.L.- La verdad es que el premio que nos ha otorgado BDigital –Barcelona Digital Centre Tecnològic- ha servido para ampliar la notoriedad de eQuàliment y por lo tanto, para acelerar su implantación. Esperamos acabar el año 2014 con 34 proyectos en marcha, lo que significa estar presente en municipios que representan alrededor del 30% de la población de Cataluña, atendiendo a 110.000 persones, 35.000 familias y 22.000 niños menores de 8 años. De momento, estamos concentrando fundamentalmente los esfuerzos en Cataluña y preparándonos para hacer una expansión territorial lo más amplia y lo más rápida posible.
d_r.- ¿Estáis teniendo los resultados esperados? ¿Cuáles son los principales obstáculos que se encuentra esta app para la gestión de alimentos solidarios?
J.A.L.- Bueno los resultados están siendo buenos pero no son suficientes, sobre todo si pensamos en la gran cantidad de familias que no disponen de recursos para adquirir alimentos. El máximo valor de eQuàliment se consigue si todos los actores que participan en el ciclo completo de gestión de alimentos solidarios (bancos de alimentos, entidades sociales, voluntarios, administraciones, empresas, medios, proveedores, etc.) cooperamos para hacer eficiente el proceso, conseguir que los alimentos lleguen con la máxima equidad a las familias que los necesitan y trabajar con información real para prever necesidades y reportar con transparencia. Es fácil, tan solo tenemos que pensar en clave colaborativa y con visión global.
Este es nuestro mayor obstáculo y nuestro mayor reto: aglutinar los esfuerzos de todos y conseguir que eQuàliment tenga una implantación territorial lo más amplia posible para minimizar al máximo los efectos negativos que esta crisis está teniendo sobre el derecho que todos tenemos a la alimentación en la llamada sociedad del bienestar.
d_r.- ¿Hacia dónde cree que se dirige el binomio tecnología y tercer sector?
J.A.L.- Muchas de las organizaciones sociales han nacido y crecido en un contexto de voluntarismo y de dependencia de las subvenciones públicas. El contexto ha cambiado radicalmente y camina hacia un entorno en el que el tercer sector tendrá que fusionar tecnología, profesionalización, criterios de eficiencia y herramientas de gestión con el tradicional voluntariado existente. La mezcla de humanismo y tecnología orientada al bien común tiene un claro recorrido de mejora y creo que avanzamos claramente en ese camino.
d_r.- En época de crisis económica y con disminuciones de las ayudas a entidades sociales, ¿puede la innovación social compensar la falta de recursos económicos?
J.A.L.- Por supuesto que sí. Innovación no significa tener una idea brillante, única y genial que solo está al alcance unas pocas mentes privilegiadas. Innovación es dedicar tiempo a pensar para solucionar los problemas de manera diferentes y actuar para adaptarse a los cambios del entorno. Concretamente la innovación de eQuàliment no es otra cosa que adaptar y aplicar conocimiento y herramientas que ya existe en otros entornos al entorno social. Innovación también implica cambiar de actitud, empezar a levantar la vista y actuar de manera colaborativa en la resolución de los problema, cosa que también necesita mejorar en el ámbito social. Esto último sí que es innovación.
d_r.- Cambiando de tema, también está trabajando en la implementación del Manifiesto Factor Humà; 10 principios de actuación para poner en valor a las personas en las organizaciones y herramientas para su implantación, desarrollo y seguimiento. ¿Existe demasiado maquillaje en las empresas cuando promocionan sus propios “manifiestos responsables”?
J.A.L.- Bueno, en mi opinión, superar la percepción ciudadana de que la RSE es una acción de “maquillaje” es uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos los profesionales y las empresas que están apostando de verdad por una nueva manera de hacer empresa; ¿estamos jugando, como dice la canción, a decir “mentiras”, tralará, o la RSE va de “verdad”. Creo que pocos se atreverían a negar que actualmente existe un enorme gap entre las declaraciones de principios de las grandes corporaciones y la opinión que la ciudadanía tiene sobre la coherencia de esas declaraciones de excelencia ética con el comportamiento percibido en la realidad.
Este es precisamente el reto que pretendemos conseguir desde la Fundación Factor Humano con el Manifiesto – www.factorhuma.org -: avanzar hacia la consecución del máximo nivel de coherencia entre la adhesión pública a los diez principios que contiene, para destacar el valor central que las personas han de tener en las organizaciones, y la aplicación de los mismos en la práctica diaria. Y estamos enormemente satisfechos con este proyecto porque estamos elaborando herramientas que servirán para ayudar a las organizaciones de todo tipo a desplegar los principios del Manifiesto Factor Humano en la práctica y poder medir su evolución. A lo largo del 2015 empezaremos a ver sus frutos.
d_r.- A principios de julio, usted junto a otros colegas dieron a conocer en Madrid el primer Código Deontológico de la profesión de Consultoría en Responsabilidad Social y Sostenibilidad (RS&S). ¿Están teniendo muchas adhesiones?
J.A.L.- Actualmente hay alrededor de 90 adhesiones al Código. Se presentó por primera vez el 25 de febrero de 2014, y después se ha presentado en el Encuentro de profesionales de RSE de Villareal y en la Cámara de Comercio de Madrid. Nuestra próximo reto es generar un debate amplio y conseguir que sea una herramienta que contribuya, desde la profesión de consultoría, a avanzar por la senda de la responsabilidad y del desarrollo sostenible. En concreto, estamos trabajando para organizar una jornada de reflexión y debate un año después de su presentación. Así que la próxima cita será el 25 de febrero de 2015. A ver si lo conseguimos.
d_r.- ¿Cómo definiría el momento actual por el que pasa el colectivo de consultores de RSE?
J.A.L.- Igual que para la RSE, creo que para los consultores también hay un antes y un después de la crisis que nos afecta. Como ha sucedido en otros ámbitos de conocimiento que han sido novedosos en su época, en un primer momento, la consultoría junto con otras iniciativas asociativas y académicas ha generado un cuerpo general de conocimiento y lo ha transferido a la empresa; ésta poco a poco ha ido incorporando profesionales para que lo apliquen internamente. Esto es lo que ha sucedido en nuestro entorno con la RSE en los últimos 15 años. Los consultores de responsabilidad social y sostenibilidad somos consultores que aportamos valor a las empresas que tienen el propósito de hacer negocios de manera más responsable. Para ello, creo que debemos seguir evolucionando, estando muy atentos a cómo evolucionan las necesidades de las empresas y, al mismo tiempo, aportando reflexiones sobre los avances realizados y apuntando nuestra visión sobre los retos por alcanzar para avanzar por en este apasionante camino hacia la sostenibilidad.
d_r.- Para finalizar, tras la vuelta de vacaciones de agosto y el comienzo de un nuevo curso, ¿qué expectativas tiene para este año en el sector de la RSE?
J.A.L.- La RSE continuará siendo, para quien la sepa aprovechar y gestionar, una apuesta que genera ventajas competitivas difíciles de imitar. Desde este punto de vista, las empresas que trabajan convencidas del valor que genera la RSE seguirán avanzando y lo harán de manera integral. Creo que vamos a ir pasando del compartir casos de buenas prácticas aisladas a compartir ejemplos de empresas que integran la RSE de manera global, tanto en su marco estratégico como en sus operaciones. En este sentido creo que avanzaremos, al menos, en 5 ámbitos de actuación: 1) En la gobernanza de las organizaciones generando nuevas herramientas y procesos para aplicar la ética en el día a día y construir empresas más “virtuosas”. 2) Creo que también se avanzará en una de las asignaturas pendientes como es hacer que la RSE cale en la cultura y en la manera de pensar, sentir y actuar de las personas que conforman el equipo humano interno y, por lo tanto, en todos los procesos y áreas de la empresa. 3) Creo que iremos perdiendo el miedo a la transparencia y al diálogo con nuestros grupos de interés, diseñando marcos de relación y participación y aplicando herramientas para mejorar la confianza de nuestros grupos de interés; si sabemos leer adecuadamente las directrices del G4 del GRI nos ayudará en este empeño. 4) También pienso que avanzaremos hacia un concepción de la solidaridad más inteligente, aplicando tecnología y desarrollando sistemas de gestión más eficientes; hoy en día la solidaridad no se sostiene solo con buenas intenciones. 5) Por último, creo que empezarán a aparecer iniciativas de empresas y organizaciones que se atreverán a calcular el retorno social de sus inversiones (SROI), a monetizar y cuantificar el valor social que generan (metodología desarrollada por el grupo de investigación ECRI-Ethics de la Universidad del País Vasco) u otras que se animarán a valoración de su contribución al bien común (Economía del Bien Común de C. Felber).