Señor Felipe VI le escribo hoy - en su primer día de trabajo como Rey- a ver si consigo que entre tantas tareas que tiene encomendadas le eche un rato a empujar esto de la Responsabilidad Social de las Empresas, ya que su teoría y su práctica le puede ayudar en los próximos años.
No voy a entrar en disquisiciones teóricas pues imagino que dispondrá usted de escaso tiempo para leer estas lineas, y también conozco de los buenos consejeros que tiene usted en esta materia que saben más que yo. Sin embargo en estas líneas y desde la prespectiva de este diario responsable intentaré acercarle a estas lides empresariales de otra forma, una forma Zen-cilla. Cuando uso este neologismo Zen-cilla que ha sido pergeñado por el que suscribe, me refiero a la obvia conexión entre el Budismo y la RSE y concretamente en dos aspectos, interdependencia y Karma.
Para los budistas todo y todos somos interdependientes y cualquiera de nuestros pensamientos o acciones generan a su vez otras acciones (positivas y negativas) con impactos en todas las demás formas de vida lo que llamaremos otros Seres Sintientes que conocemos o nó. Por ello es necesario pensar antes de actuar para evitar los "daños colaterales".
En el mundo de la Responsabilidad Social de las Empresas esto significa que actuar sobre los impactos (positivos y negativos) que tienen las acciones de una empresa en sus grupos de interés. Pongámos en su caso, ¿quiénes son algunos de sus grupos de Interés a los que afecta aquello que hace y que dice? Así a bote pronto se me ocurren unos cuantos: su familia, sus padres y hermanos, los ciudadanos y ciudadanas,tambien los desprotegidos y en riesgo de exclusión (muchos afectados por los desahucios, la malnutrición infantil o la injusta distribución de la riqueza), los diputados que vienen a ser los accionistas de esta empresa que llamamos España y last but not least, el Gobierno, ese consejo de administración que esta temporada preside un gallego llamado Mariano Rajoy. Todos ellos esperan cosas muy distintas de usted.
Es por ello que durante su reinado deberá prestar atención a todas sus acciones sobre los Seres Sintientes de la empresa en la que reina, sobre todo por que algunos clientes están un tanto levantiscos ultimamente con esto de la República, y no vaya ser que no le den una A+ de la GRI en su memoria de sostenibilidad real por no prestar atención a sus Grupos de Interés. La mala noticia es que le resultará muy dificil ponerlos a todos de acuerdo, como en una empresa.
Y esto me lleva a ley del Karma, según la cual cada una de nuestras sucesivas reencarnaciones quedaría condicionada por los actos realizados en vidas anteriores. Lo que en el mundo de los reyes y los empresarios en este Karma instantaneo que vivimos hoy en día - gracias al Interné- es la Reputación pura y dura, que sube y baja en función de nuestras acciones sobre estos grupos a lo largo del tiempo.
Lo dicho Señor: interdependencia y karma o si lo prefiere impactos en nuestro entorno y reputación para un reinado longevo, o nó.
Tambien dependerá de usted.