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El Consejo de Ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea aprobó ayer la propuesta de  reforma del proceso de autorización de organismos modificados genéticamente (OMG), por la cual los países miembro podrán restringir o prohibir el cultivo de semillas modificadas genéticamente a nivel nacional y regional por razones políticas, no científicas.Esta propuesta permite a los Estados Miembro que se oponen a los cultivos MG la posibilidad de restringir o prohibir el cultivo basado en argumentos no científicos como “Políticas Públicas” “Planificación rural y urbana” o “Impacto Socio-económico”.

Parece que nada importen los beneficios económicos y medioambientales demostrados de este tipo de cultivos que llevan cultivándose desde hace más de 15 años en Europa, en países como España y Portugal, tampoco que Monsanto y otras compañías del sector hayan declarado públicamente su intención de no vender ningún cultivo biotecnológico en el corto plazo, ni tan siquiera que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria(EFSA) haya declarado que el maíz MON 810 es tan seguro como su homólogo convencional con respecto a los efectos potenciales sobre la salud humana y el medio ambiente.

La propuesta deja claro que las objeciones a las semillas MG de algunos Estados Miembro de la UE son puramente políticas y no científicas. Hasta el momento, una prohibición sólo podía basarse en nuevas evidencias científicas, haciendo difícil a los Estados Miembro introducir prohibiciones con base científica. Sin embargo, la aprobación de una propuesta de regulación basada en evidencias “no-científicas” constituye un apoyo irónico al historial de seguridad de los cultivos MG registrados a lo largo de más de dos décadas.

Algunas voces han sugerido que ofrecer la posibilidad a los países miembros para restringir o prohibir el cultivo de variedades desarrolladas con tecnología MG en base a argumentos políticos producirá un debate más racional sobre los OMG al permitir también a los países que sí quieran usarlos a hacerlo. Se sugiere que este “desbloqueo” del debate creará oportunidades para los países miembro que quieran usar la tecnología e innovación de los OMG en la agricultura sin la interferencia de otros países miembro que históricamente se han opuesto a su uso y han querido prohibirlos.

En realidad, la propuesta legislativa es poco probable que tenga el efecto deseado porque no proporciona un marco regulatorio estable para las inversiones ya que permite a los Estados Miembro flexibilidad para prohibir o permitir estos cultivos en cualquier momento.

Ante esta situación, desde Monsanto continuaremos invirtiendo en Europa a largo plazo para apoyar a nuestros clientes con herramientas innovadoras que les ayuden a cultivar más, mejor y de forma más asequible con menos recursos. En estos momentos, sólo  tenemos un producto MG en Europa, el maíz  MON810, que representa menos del 1% de nuestras ventas en la región y no tenemos planes de introducir ningún otro producto MG para su cultivo en Europa en el futuro próximo.

El movimiento de la UE sería tragicómico si no fuera porque envía una señal negativa al resto del mundo que indica que se puede ignorar la ciencia y prohibir cosas por razones populistas. Mientras Europa siga guiándose por impulsos populistas más allá de por motivos fundamentados en datos científicos comprobables, seguirá siendo una oportunidad perdida. 

Carlos Vicente Alberto

Director de Sostenibilidad de Monsanto para Europa y Oriente Medio


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