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Llámenme incrédula, que no creyente, en estas cuestiones del “reverdecimiento económico”. Y miren que me gusta la idea, sin embargo, no termino yo de ver esos brotes de los que algunos hablan.

Verán, leyendo a Neruda reparé en aquellos versos en los que decía: “Me gusta cuando callas porque estás como ausente,/ y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca”.

No me atrevo yo a decir que me guste el silencio administrativo en esto de la RSC, sin embargo, sí siento al Sector Público “como ausente”, oyente del clamor popular “desde lejos” y sin que la voz de la sociedad civil, empresas y Tercer Sector “les toque”. ¿Dónde queda la responsabilidad de lo Público? Detengámonos por un momento en el “fenómeno privatización”. Hay quienes lo justifican en la necesidad de desregular, de incrementar los ingresos públicos, o de aumentar la productividad y las rentas.

En definitiva, cuando el Estado decide vender sus bienes a las empresas privadas, con argumentos un tanto cuestionables, yo me pregunto… ¿Y no será que la gestión realizada por el Sector Público no está siendo adecuada? ¿No será que se están eludiendo responsabilidades? ¿No será que los indicadores en los que justifican la decisión son meramente monetarios (PIB en el ámbito macro y beneficio en el micro) y no sociales? Fíjense que a mí me parece que va por ahí la historia…

Otro tema en torno al que echar una ojeada, son las “puertas giratorias”. ¿Es un ejercicio de responsabilidad abandonar un cargo político y, aprovechando los contactos y beneficios adquiridos, transformarse en un alto directivo de la empresa privada? Personalmente, no comprendo cómo si desde el enfoque político la gestión era ineficiente, casi de repente, esas mismas personas están capacitadas para un perfil semejante, sólo que desde el paraguas de lo privado… Suena raro, ¿no?

Ya en este punto, permítanme dudar de la puesta en práctica que desde el Estado se hace de la justicia social, la sostenibilidad ecológica, la igualdad entre hombres y mujeres, las políticas hacia la diversidad o el reparto de renta. Y es que todo ello tiene que ver con una manera responsable de hacer política y economía.

Tal vez, la obsolescencia del sistema económico actual sea lo suficientemente manifiesta, como para no poder seguir ausente. Y es que, en medio de este panorama, y para que luego digan que la economía no tiene su punto poético, la situación la veo un poco verde… Como cantaba Lorca: “… yo ya no soy yo,/ ni mi casa es ya mi casa”. Y algo así le ha pasado al Estado, que ha dejado de ser él para convertirse en una gran empresa de dudosos valores, mientras que grandes corporaciones han adquirido un poder fáctico que ya quisieran algunos Gobiernos…

Ceso aquí la escritura que no mi reflexión que, cual brote verde, y esta vez sí, de los de verdad, no ha hecho más que comenzar.

Gloria González

@apokitos

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Opinión

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