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Ahora dudo si lo bueno y breve es dos veces bueno. El #RSEncuentro fue muy bueno, muy breve y… ¿para cuándo el siguiente? Mis agradecimientos a quienes organizaron todo, desde Carmen Martí, quien allá por agosto de 2013 lanzó un tweet invitándonos al #RSEncuentro, hasta todas las personas que estaban en el “backstage” detrás de cada detalle.

Y es que como en los escenarios, todo tiene dos caras. También la RSE.

Fueron múltiples las actividades que compartimos, en las que se trataron temas tan variados como el código deontológico de los profesionales de consultoría en RS y sostenibilidad; la felicidad y la responsabilidad; danza socialmente responsable; el marco de la ética; la responsabilidad compartida; RSE y empresa, medios de comunicación y asociacionismo; agricultura sostenible y responsable… En este caso, será la danza la elegida para explicar la dualidad a la que me refería.

La danza nos da la oportunidad de calzarnos los “zapatos de bailar”, salir a escena y poner en práctica lo aprendido. Requiere de un equipo de personas con una disposición a la acción, con ganas de aprender, dispuestas a asumir los riesgos de la equivocación, dejando atrás los miedos a la falta de coordinación, los movimientos arrítmicos o los despistes puntuales. Y asumen el reto porque cuentan con alguien que lidera el grupo, que marca las instrucciones, aporta herramientas, gestiona los tiempos, corrige los errores, felicita por los logros y predica con el ejemplo. Yo lo llamo liderazgo con coherencia y responsabilidad.

El baile nos permite interactuar, salir de la zona de confort… Y eso también es RSC. Responsabilidad como principio vital de todo ser humano, siendo conscientes de que cada uno de nuestros actos conlleva un impacto que habremos de asumir. Social, porque la responsabilidad individual es necesaria y no suficiente. Corporativa, en cuanto a que la responsabilidad se debe ejercer, no sólo como individuos y sociedad, sino también como corporaciones, como entidades, como personas jurídicas, ya sean Empresas, Administraciones Públicas o Tercer Sector.

En nuestra sociedad, tanto la ciudadanía como las ONG, fundaciones, multinacionales, Pymes, Administraciones…, conforman un grupo de baile que no siempre se mueve de manera acompasada. Quizás porque entre ellas se intercambien los zapatos sin tener en cuenta la horma y tras llevar parte del camino hecho, descubren que no se puede actuar con una identidad ajena; o tal vez, porque la comunicación entre éstas esté resultando, como mínimo, cuestionable.

Asimismo, creo que las dificultades se agravan cuando no se aplica ese liderazgo con coherencia y responsabilidad al que aludía antes. ¿Quién coordina a los diferentes grupos? ¿Organizaciones nacionales o supranacionales? ¿Personas físicas o jurídicas? ¿Corporaciones? ¿Estados? ¿Intereses económicos y políticos? Me temo que algunos modelos de liderazgo están fallando.

En otro orden de reflexión, me pregunto qué ocurre cuando bailarines/as amateurs y profesionales se unen en un mismo escenario. Todo parece apuntar que los unos brillarán en exceso y los otros por defecto, salvo que se apliquen medidas correctoras positivas, que permitan aprovechar esas diferencias uniendo sinergias, y no aumentando las desviaciones. ¿Quienes ostentan privilegios están dispuestos a cederlos, en favor de quienes se suben por primera vez a la pista de baile? ¿Unos y otras saben aceptar con humildad y espíritu crítico su posición? ¿Existe un verdadero interés por conseguir que el número de baile alcance la excelencia o es suficiente con moverse en el escenario? Como se apuntaba en el encuentro, ¿la RSC es “ética” o “estética”?

Lo que me conduce a abordar la cuestión de los objetivos. Todo baile ha de tener establecidos unos objetivos conocidos y aceptados por el grupo. Personalmente, apuesto por fines inclusivos y objeto de disfrute (porque lo bueno si se disfruta, sí es dos veces bueno): unir perfiles diferentes, crear espíritu de equipo, disfrutar de los momentos compartidos en los ensayos, aprender de los errores, fijarse nuevos retos, evaluar de manera continua, identificar nuevas necesidades (propias y ajenas), educar en valores responsables, trabajar en condiciones de igualdad…

Aún nos quedan muchos pasos de baile por aprender para obtener una pieza de RSC completa. #Afortunadamente, en el #RSEncuentro se puso de manifiesto que contamos con un elenco de profesionales dispuestos/as a ello. Solo queda ponerse los zapatos de bailar. 

PD: Gracias a @danzalia por su #flow ☺

Gloria González

@apokitos

 

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