El caso debe ser analizado con cautela por quienes tienen interés en promover la responsabilidad social de las empresas a través del activismo de la sociedad civil. No es un caso obvio.
Por una parte parece que en la sociedad de EEUU, tal y como están las cosas, un ejecutivo no puede ejercer su derecho de opinión, si esta opinión está en contra de un grupo poderoso que puede afectar su empleo.
¿No puede el ejecutivo ejercer el mismo derecho de opinión, establecido en la ley, que se atribuye ese colectivo? ¿Es esto un activismo responsable?
Discriminar con una persona por sus tendencias sexuales o por sus creencias religiosas, género, origen, etc. es ilegal e irresponsable. ¿Pero sí se puede discriminar contra una persona por su opinión?
Seguro que algunos dirán que esas creencias van en contra de los derechos de un segmento de la población y son intolerables y deben ser castigadas.
Pero, ¿discriminó el CEO en su empresa a los homosexuales, bisexuales o transexuales? ¿Tuvo un comportamiento ilegal, no ético o inmoral? Había expresado su convicción de trabajar con todos y para todos los empleados.
Según una activista del grupo afectado “El ejecutivo expresó su opinión. Los empleados y otros expresaron su ira. Y el Consejo decidió que era malo para el negocio…………¿Si él puede usar su dinero para oprimir y dañar a parejas homosexuales y sus hijos, porque no podemos nosotros usar el nuestro para no favorecer a la empresa. …… Esto es el mercado en forma pura?”
Pues así de sencillo. Sus derechos no importan. El negocio primero. ¿Es esto lo que queremos en una empresa y una sociedad responsable? ¿El mercado en su forma pura?
Algún lector recordará un caso semejante hace un par de años sobre el dueño de una cadena de restaurantes que también expreso su oposición al matrimonio homosexual y que objeto de demandas de boicot por parte de algunos políticos y algunas ONGs. (Ver mi artículo Sándwiches de pollo y matrimonios homosexuales: ¿Los valores de quién?). En este caso el que expresó la opinión era el dueño de la empresa y estaba consciente de que cualquier boicot sobre sus negocios lo sufriría en el bolsillo y estuvo dispuesto a tomar el riesgo personal y comercial con tal de mantener su convicción. Es una empresa modelo en RSE y que no discrimina en contra de ningún grupo. La empresa y el ejecutivo son uno. No echaron al directivo.
En el caso de Mozilla es un ejecutivo el que expresa su opinión y es su empleador el que antepone el negocio al bienestar de su máximo dirigente y lo fuerza a irse.
Activismo SI, pero responsable, con la misma tolerancia que piden para sí, con los mismos deberes y derechos.
Pueden leer la extensa discusión que el tema ha generado en el New York Times, The Weight of Executives’ Personal Beliefs