La tarde de este soleado miércoles madrileño desde Servimedia nos envían una noticia que va a cambiar el panorama de la Responsabilidad Social de las Empresas a nivel europeo. “Las empresas europeas con más de 500 empleados, que deberán hacer pública información ambiental y social relevante y útil en sus informes de gestión y se estima que el alcance de los requerimientos de información no financiera afecte a unas 6.000 compañías”
Así lo han acordado el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea y se estima que su aprobación comienze el próximo mes de Abril
En estos momentos se está elaborando en España el bien intencionado Plan Nacional de RSE -que saldrá a consulta pública próximamente- y que no contempla ningún tipo de requisito para las empresas a la hora de informar. ¿No es el momento de que nuestro país que tiene una larga historia en liderar la RSE en Europa aplique esta norma a nuestras empresas y recupere ese liderazgo perdido?
Pronto empezaremos a oír, de nuevo, que la RSE es voluntaria, como si la RSE fuera un tótum revolútum, un cajón de sastre. No, la Acción social es estupenda y voluntaria, pero informar sobre los impactos negativos debe ser obligatorio. Informar sobre cómo afectan las actividades de una empresa al medioambiente o cómo afectan sus operaciones económicas al entorno en el que trabaja no debe quedar al albur de sus gestores,.
Los responsables de la RSE dentro del Ministerio de Empleo y los miembros del Consejo Estatal de la Responsabilidad social de la Empresas (CERSE) deberían echarle un ojo a esta nueva disposición y aprovechar la oportunidad e incluir estos requisitos dentro de la nueva Estrategia de RSE que se está elaborando.
Es hora de actuar.