La semana pasada asistí a un encuentro de directivos. Un encuentro en el que pude escuchar a Marcos de Quinto, Presidente de la división ibérica de Coca-Cola, comentar algo que fue música para mis oídos: su visión de la RSE.
Una visión que coincide plenamente con la visión que tenemos algunos predicadores de la RSE, entre los que me incluyo:
-La RSE no es un peaje, es una inversión.
-La RSE debe ser una estrategia transversal, que involucra a las diferentes áreas del negocio.
-La RSE puede aportar valor no solo a la empresa sino también a tus stakeholders.
- La RSE puede y debe impactar de forma positiva en el negocio de la empresa. Se puede ser más competitivo a través de una RSE estratégica.
Parte de mi día a día, y mi misión, es convencer a directores de área o directores generales para activar o mejorar sus estrategias de RSE, bajo una visión que sigue estos preceptos. Así es que definitivamente, escuchar a Marcos de Quinto, fue música para mis oídos.
Pero por otro lado, tuve la ocasión de debatir que es la RSE con otros directivos que asistieron y que tenían otra visión: “La RSE solo es para empresas grandes”.
(Por cierto, esto lo dijeron algunos directivos que forman parte de grupos empresariales que facturan más de 40 millones de euros y con más de 250 trabajadores).
Y este en este punto de la conversación donde empieza el trabajo del predicador de la RSE:
“No la RSE no es solo para grandes empresas, sino para cualquier empresa que quiera mejorar o disminuir su impacto en la sociedad.”
“No, a veces no hace falta invertir dinero para activar una acción de RSE. Por ejemplo, ¿Ya habéis abierto un sistema de escucha y de participación a vuestros colaboradores internos?”
“Si, la RSE como la entendemos en The Social Movers no debe ser una estrategia a corto plazo…pero ¿Es que la estrategia de vuestro negocio lo es?”
“Si, se puede ser más competitivo a través de la RSE: puedes mejorar eficiencias, puedes posicionar mejor tu marca, puedes incluso reducir costes de energía o reducir el coste de compra de tu materia prima aumentando su calidad”
Lo que esta claro es que no existen medidas estándares de RSE, y este es precisamente el valor: Adaptar la RSE al negocio, a las capacidades, a la personalidad y a los recursos y a las circunstancias de la empresa.
Pero si me queda algo muy claro, la RSE tiene mucho que ver con los líderes y gestores de las empresas. Si ellos no se lo creen y no la impulsan y defienden, ¿Como van a hacerlo los mandos intermedios? Y en este punto me permito retomar otro comentario del Presidente de Coca-Cola: “Las empresas deben fomentar la transparencia, empezando por sus propios gestores, que ahora más que nunca deben seguir los preceptos que predican”.
Pues eso.
Fundadora de The Social Movers