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Una virtud es una cualidad que permite a quien la posee tomar y llevar a término las opiniones correctas en las situaciones más difíciles para cambiarlas a su favor. El virtuoso es el que está en camino de ser sabio porque sabe cómo llegar a sus metas sin pisar las de los otros, porque pone a los demás de su lado y los lleva a alcanzar un objetivo diferente. El virtuoso es el que "sabe remar contra la corriente". Tal cual se puede leer en la wiki, aunque existen otras definiciones de virtud, a mi personalmente me gusta de esta en concreto la parte que define al virtuoso como aquel que persigue sus metas sin pisar a nadie y consigue aunar esfuerzos.

Sócrates decía que la sabiduría se basa en la ética y que cuando alguien es bueno pasa inmediatamente a ser sabio, a mi personalmente me parece un poco exagerado.También Sócrates opina que la virtud es aquello que nos ayuda a conseguir el bien mediante razonamientos y la filosofía.

 En esta disciplina de la RSE es cada vez más común encontrar aspirantes a la personificación de la virtud, a la manifestación más o menos gratuita de dogmas de comportamiento que los demás deberían llevar a cabo para ser buenos e incluso a la delación de aquellos que supuesta o manifiestamente se apartan de la virtud. Hay una creciente tendencia a manifestar la búsqueda de la "pureza y bondad" de las actuaciones de las empresas, a la crítica a todo aquello sospechoso de querer ser útil para los beneficios de los accionistas además de responsable y, en definitiva, a demonizar a aquellos empresarios que en el uso de los mecanismos legales a su alcance aunque a veces sean dolorosos intentan salvar su empresa o, por qué no admitirlo, simple y llanamente ganar más dinero.

 No creo que una de las funciones de la RSE o quienes la practican o divulgan sea erigirse en cruzados contra los pecados que se observan en la empresa del siglo veintiuno desde la óptica de la pureza responsable, o lo que es peor, desde una clara y conocida visión ideológica determinada, porque ese si que es un uso instrumental de la disciplina. Utilizar la RSE para continuar con la aburrida cruzada contra el empresario, de manera más o menos tosca o disimulada, puede ser a la postre la perdición de la propia RSE.

Lo primero que se debe defender es el respeto al derecho de los empresarios a obtener beneficios de su actividad, su inversión y su riesgo, si no somos capaces de aceptar este simple postulado no deberíamos andar  enredando en el mundo de la empresa porque no hemos entendido gran cosa del funcionamiento y los fundamentos de la actividad económica. No menos importante es conocer y aceptar las reglas legales en la dinámica económica por todas las partes implicadas, no solo los empresarios, también el resto de grupos de interés que a menudo no aceptan las decisiones con base legal cuando les perjudican y recurren al sabotaje o la extorsión parapetados tras un derecho a huelga mal utilizado que con frecuencia acaba en violencia y perjuicios de personas al margen del conflicto. Me preocupa la deriva dialéctica que desde algunos foros o corrientes vinculadas a la RSE se está tomando, la escora ideológica y la tendencia a levantar el índice acusador contra quienes se supone que son el contexto en el que nace, se desarrolla y tiene sentido la RSE: la empresa.

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