En los últimos días se han publicado varios artículos sobre Madrid que se han extendido bastante en las redes sociales (uno, dos), siempre bajo un punto de vista negativo y haciendo referencia a la reducción de la calidad de vida en la ciudad. Además, estos artículos se han visto apoyados con una encuesta reciente de la Unión Europea donde se analiza la calidad de vida en 79 ciudades (o periferias) europeas. La encuesta la he conocido a través de otro artículo de El País: “Madrid pierde calidad de vida” en el que resume los resultados que por ahora se han publicado de esta encuesta.
No se va a evaluar la encuesta, la encuesta está disponible para todo aquel que la quiera leer y además se han escrito artículos sobre la misma, pero si voy a hacer algún breve resumen sobre la situación de Madrid en la encuesta. En general Madrid ha ido a peor. Todas las referencias en la cuesta sobre Madrid la sitúan en los escalones más bajos de cada pregunta , especialmente en calidad del aire, nivel de ruido y disponibilidad de pequeño comercio, o bien indican que hay grandes retrocesos de las expectativas de los madrileños sobre las diferentes dimensiones de la encuesta, a destacar servicios administrativos, seguridad y espacios públicos. Como dato anecdótico, las personas tendemos a criticar pero no podemos dejar de querer las ciudades donde vivimos. El 86% de las personas preguntadas están satisfechas o muy satisfechas viviendo en Madrid a pesar de todo.
Es verdad que no es difícil que los resultados salgan negativos,en España estamos en un estado de crisis permanente en el que las políticas y estímulos que se han promovido, no han dado los resultados esperados y la aparición de “brotes verdes” está en constantemente en duda. Nadie esperaba que esta crisis fuera a durar tanto, y lo que es inevitable es que semejante crisis no se note en una ciudad. La política ha consistido en contentar a unos, cabrear a otros, mucha propaganda, pocas explicaciones y aún menos acciones encaminadas a solucionar los problemas. Las medidas que se han tomado no han sido contundentes, ni innovadoras. La premisa parece ser: “hacer reformas diseñadas desde fuera de España, sin tener en cuenta las necesidades locales, y dar pequeñas patadas hacia adelante a los problemas. El tiempo los terminará solucionando cuando la economía vuelva a crecer”.
No obstante, lo que queremos resaltar es que la ciudad si está viva. En Madrid podemos ser más pesimistas en cuanto a las perspectivas económicas y sociales pero hay debate, después de mucho tiempo hay debate. Se palpa en las calles, la gente está más pendiente de las noticias económicas y políticas, se organiza, surgen redes. Las personas se empiezan a dar cuenta que un crecimiento del PIB elevado durante unos años no justifica años de crisis, además son cada vez más sensibles a los temas sociales y medioambientales. En definitiva, surge la sensación generalizada, al margen de la ideología política, de que las cosas no funcionan, que las soluciones de siempre, sean unas u otras, tampoco, y que hay que buscar algo nuevo.
Estamos en un momento histórico en el que hace falta un cambio de rumbo y nuevas formas de innovación social. La filosofía que está detrás de esto es la resiliencia, cuando se ha alcanzado un nivel de desarrollo adecuado se pretende que haya capacidad de adaptación a las alternaciones que puedan surgir sin perturbar el sistema.No es algo que piensen algunas organizaciones de la Sociedad Civil, es la Comisión Europea ,en su estrategia Europa 2020, la que hace un mayor hincapié en esto, teniendo por objetivo convertir a Europa en una economía más inteligente, sostenible e inclusiva.
En estos años también han surgido números emprendimientos y empresas que buscan la innovación social. La innovación social es definida por la Comisión Europea como el desarrollo de e implementación de nuevas ideas para satisfacer las necesidades sociales y crear nuevas relaciones sociales y colaboraciones. Buscan dar respuesta a las presiones de las demandas sociales, las cuales afectan al proceso de interacción social. Por lo tanto, la innovación social está dirigida a mejorar el bienestar humano y las innovaciones son sociales tanto en sus fines como en sus medios. El objetivo prioritario es promover cambio social y la creación de valor compartido económico y social. Esta última parte es muy interesante, porque pone en la mesa una nueva filosofía de empresas que buscan el mayor impacto social sin menospreciar que exista beneficio económico o sean viables económicamente.
El apoyo a estas nuevas empresas se está incentivando cada vez más dentro de la Unión Europea. Además se están planteando nuevas formas de financiación para estos proyectos (hablaré de ello en un próximo post), pues generalmente necesitan plazos más largos y una financiación adaptada a cada fase del proyecto, es decir capital paciente. Sin este capital paciente y la combinación de nuevas formas de financiación, muchos proyectos sociales, a priori no interesantes de financiar por la banca tradicional, pero viables a largo plazo, nunca se llevarían a cabo.
En este punto vemos interesante volver sobre la idea que tenemos en Hervideas para que Madrid pueda posicionarse dentro de la Unión Europea como pionera y promotora de empresas y emprendedores sociales.
En cierto sentido, tras varios años de crisis, la destrucción de empleo y el cierre de empresas han derivado en una mayor sensibilización por los problemas sociales y han surgido nuevas estrategias, modelos y emprendimientos para solucionarlos.
Además hay recursos infrautilizados en la economía. Personas desempleadas esperando una oportunidad de trabajo, locales en desuso esperando un negocio viable, muchas ideas esperando asesoramiento para desarrollarse, dinero (sí, financiación) que busca proyectos sociales en los que invertir. A esto se suma, a pesar de la gran deuda que ha conllevado, ser una ciudad con unas infraestructuras desarrolladas.
Lo innegable es que todo esto está disponible actualmente si todos los involucrados se ponen de acuerdo y lo realmente positivo es que todo se encuentra en Madrid.
Es ahora cuando estamos decidiendo qué ciudad tendremos después de la crisis. Cuando todo va viento en popa, todo funciona bien, el margen de cambio es escaso. Cuando las cosas se atascan y se abandonan, es cuando hay más espacio para repensarlas y apostar por grandes cambios.
Tenemos los recursos, sólo falta una cosa, mecanismos para conectarlos.