Cuando como consultores realizamos visitas comerciales a empresas, asociaciones sectoriales, fundaciones… con frecuencia se repite la misma escena: los Gerentes o Directores quieren conocer cuál sería el Retorno de su Inversión en RSE (el famoso ROI), desean que les hablemos de los KPIS (Key Performance Indicators).
El cómo pueden las empresas evaluar los beneficios específicos de la RSE debe ser nuestro argumento central, intentando no caer en tópicos como: es de justicia social, la empresa debe devolver a la sociedad lo que ésta le ha dado, es ético y es el único camino para salir de la crisis… todos ellos ciertos pero, no son suficientes razones de peso para convertir a un escéptico en seguidor y practicante de la RSE.
Los beneficios empresariales derivados de las actividades de RSE han sido analizados tanto por investigaciones teóricas como empíricas, que nos pueden ayudar en nuestra labor consultora:
-Schaltegger y Burrit (2005) señalaron en su investigación teórica algunos beneficios empresariales como: la gestión de riesgos, la reducción de costes, la diferenciación, la influencia positiva de la participación, la reputación mejorada y el valor de marca…
-Por su parte Heal (2005), en su investigación teórica, apuntaba entre otros beneficios: gestión de riesgos, mejor eficacia en la gestión; mejores relaciones con los reguladores; valor mejorado de la marca; productividad mejorada del personal empleado; reducción de los costes de capital…
- Epstein & Roy (2001) llevaron a cabo una investigación empírica cuantitativa y cualitativa donde descubrieron que la RSE ayudaba a: evitar la mala publicidad en la prensa, boicots de los clientes e influencias del mercado negativas; motivación del personal empleado; imagen y reputación mejorada; relaciones positivas con los reguladores y los stakeholders; ganancias de la eficacia y reducción de costes; mejor acceso al capital; crecimiento en el mercado de valores.
Lo que parece evidente es que la RSC ofrece tanto beneficios monetarios, como no, y que ambos pueden influir en la competitividad de la empresa y en su éxito económico. Tanto para unos como para los otros, es posible definir indicadores cuantitativos y cualitativos que justifiquen el retorno de la inversión. Si queremos implantar programas de RSE en las nuestras empresas-clientes es conveniente incorporar algún sistema de medición que nos permita cuantificar lo que se consideran intangibles… , aunque cómo dice Antonio Vives es su artículo No todo lo que se puede contar cuenta, ni todo lo que cuenta se puede contar pero es imprescindible un esfuerzo por nuestra parte.