Se acaba de dar a conocer el primer borrador de la Estrategia Española de Responsabilidad Social de las Empresas. A la hora de formular una estrategia lo principal es definir cuál es el propósito (misión) de esa estrategia. De una lectura rápida del documento extraigo, y espero equivocarme, que el propósito de esta estrategia es al menos triple: ser más competitivos, generar empleo y mejorar la Marca España.
¿Si son estos los objetivos principales, deberíamos llamar a la estrategia de RSE o bien de competitividad, empleo y fomento de marca España?
La RSE se subordina a la consecución de esos objetivos, se utiliza como un medio para conseguir unos fines cuando la RSE debe ser un fin en sí mismo.
Pongamos un ejemplo para tenerlo claro.
¿Qué queremos que sea la RSE, una herramienta o un motor?
Si entendemos la RSE como una herramienta, esta nos sirve para solucionar un problema específico del motor. Una vez solucionado este problema dejamos a un lado la herramienta porque ya no es necesaria. La herramienta es un medio para conseguir un fin, arreglar el motor (corto plazo). Sí, es posible que utilicemos la herramienta de forma recurrente pero sólo para problemas del motor. No es parte integrante del coche. ¿A qué puede aspirar la RSE siendo sólo una herramienta que arregla el coche?
Si entendemos la RSE como el motor, la RSE se convierte en un elemento principal del coche (largo plazo) que esta interrelacionado con el resto de sistemas del coche. Manteniendo y mejorando el motor mejoramos el coche en su conjunto (competitividad, empleo, marca España). No se puede entender el coche sin el motor. Es verdad que se puede mejorar, innovar e incluso cambiar el diseño del motor por completo (innovación o modelos de negocio disruptivos) pero seguirá siendo un motor, seguirá siendo una parte principal del coche y seguirá interrelacionándose con el resto de sistemas del coche.
¿En una estrategia de RSE a que aspiramos?, ¿a ser herramienta o ser motor?
Pero los líderes actuales no están capacitados para llevar a cabo el cambio necesario para poner la RSE en el centro de la escena, para crear una verdadera estrategia de RSE. Siguen teniendo una visión tradicional de la empresa y del mundo empresarial (primando los aspectos económicos, la competitividad y la creación de valor para unos pocos), siguen pensando en el capitalismo como un sistema centrado en la competitividad en lugar de la creación de valor compartida. Los líderes actuales son inadecuados para enfrentarse a este reto.
Y que líderes necesitamos? Aquellos que escuchan y crean valor para todos sus grupos de interés.
• - Líderes que desarrollan sus propias capacidades para gestionar el cambio de forma sostenible (Nivel individual)
• - Que establecen estructuras que fomentan el liderazgo, la escucha activa de sus grupos de interés e integran el cambio sostenible. (Nivel organización)
• - Líderes que se integran en alianzas, que promueven el liderazgo sostenible, que aúnan impulso para que sus esfuerzos permitan el cambio global que necesitamos. (Nivel global)
El enfoque incremental en la gestión de la RSE tradicional simplemente no produce una respuesta con la escala y la urgencia que se requiere, ni llega a la raíz de la insostenibilidad y la irresponsabilidad sistémica del mundo empresarial (Wayne Visser)
Necesitamos líderes que asuman estos liderazgos y que sean protagonistas en redefinir el nuevo horizonte del Siglo XXI
Estos cambios exigen un nuevo tipo de líder. Un LÍDER con un claro perfil hacia la RSE.
Mariano Prado @significarse