Corrupción organizada en torno al dinero de los ciudadanos
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¿Qué le pasa a una sociedad en la que muchas personas se organizan para corromperse y apropiarse ilícitamente de dineros públicos?
¿Qué pasa por la cabeza de unos individuos que deciden enriquecerse con dineros que podrían dedicarse, por ejemplo, a la construcción o mejora de hospitales, escuelas y demás servicios sociales?
¿Qué les pasa a los hijos de esos corruptos que finalmente gozarán del patrimonio mal habido de sus padres?
¿Qué les pasa a los hermanos de esos corruptos que, quizás, se ganan la vida honradamente?
¿Qué les pasa a los padres de esos corruptos cuando se enteran de que sus hijos se han corrompido?
¿Qué les pasa a los compañeros de militancia política de esos corruptos que han ingresado a la política para hacer el bien?¿Qué les pasa a los trabajadores y a sus representantes cuando descubren que la trama está en las entrañas del sistema y que sus compañeros están implicados?
¿Qué les pasa a los ciudadanos cuando se enteran que aquellos a quienes votaron se han corrompido?
¿Qué les pasa a los fiscales que tienen que investigar los ilícitos de la corrupción?
¿Qué les pasa a los jueces que deben juzgar a los corruptos?
La corrupción genera todos estos interrogantes y provoca curiosas reacciones. La prensa libre debe informar y la Justicia debe actuar ante tantos sinvergüenzas y delincuentes que son, en suma, grandes traidores. Para ello la prensa y la Justicia deben estar fortalecidas y apoyadas por la sociedad civil.