Dicen que cada quién tiene lo que merece, o que el tiempo pone a cada cual en su lugar.
Sepan que no me creo ninguna de las dos afirmaciones, visto lo visto, en mis años de vida. Exceptuando alguna contada ocasión.
Para quiénes lo compartan conmigo negando la mayor y se dediquen a esto tan molón de la RSC, la ética, la sostenibilidad o la transparencia, sé que el tsunami emocional que viven en sus adentros les lleva hacia dos caminos: buscar remedios para su salud mental o dedicarse a lo que podríamos denominar “Postureo RSC”.
Para quiénes optan por buscar remedios para su salud mental, ahí va una ristra –de ajos- de posibles opciones para ahuyentar –los vampiros- el creciente pesimismo del sector:
Apuntarse a clases de canto. No hace falta saber entonar o presentarse a XFactor. Con pegar cuatro gritos, es suficiente para retomar el equilibrio.
Repetirse un mantra 20 veces al día (de libre elección) sin llegar a convertirlo en un T.O.C. –no sea peor el remedio que la enfermedad-
Renegar en las redes sociales (sin llegar al “extreme trash”, no sea usted tratado como un vulgar tertuliano de Intereconomía)
Desaparecer. Muy de moda últimamente. Dejas de ser un grano en el culo para convertirte en un ente ojeador y cazador de oportunidades. Quizá va bien para alcanzar el Nirvana. No ho sé, escolti, no ho sé.
Pero para quiénes se abonan al “Postureo RSC” o se quieren abonar, deben seguir la siguiente guía:
Seguir a tod@s l@s jefaz@s de las grandes compañías en las redes sociales. No hace falta conocer su opinión, intercambiar puntos de vista o discutir argumentos. No se equivoque (hay quiénes ni se molestan en contestar). Esto sirve para adoptar el discurso y explotarlo en beneficio individual. Así, sin criterio propio. Muy habitual para algun@s que aprovechan para hacer guiños o “masajes”, como diría Monegal. Y, francamente, a algun@s les ha dado resultado.
Asistir a todos los actos, seminarios, encuentros y jornadas que incluyan “RSC” en la invitación con lacitos. Eso sí, aquí puede optar por diferentes métodos. O sentarse en primera fila con predisposición a escuchar por enésima vez más de lo mismo, o irse a una esquina con su Ipad y aprovechar el pica-pica para dejarse ver. Ya le digo yo que siempre van los mismos con los mismos discursos. Le puede ir bien si después no se dedica a contrastar lo que dicen con lo que hacen.
Alabar las buenas prácticas y los pequeños cambios. No hace falta creérselas. No pringue como yo, que hace tiempo era de las que creía que los pequeños cambios son poderosos (influenciada por el Capità Enciam, lo reconozco) pero con el paso de los años… acabas conociendo toda la verdad. Es útil esta opción ya que refuerza el ego de quiénes alabas. Y, claro, tiene recompensas.
No rechistar, asentir y, sobretodo, no contrastar lo que dicen con lo que hacen. Muy importante no contrastar. Muy importante leer memorias y notas de prensa manteniendo un nivel de encefalograma plano. Ah! Y creerse los premios! Básico para mantenerse en la línea del Postureo. No sea que cuando usted se quiera dar cuenta de que A+B no es siempre = C, haya pasado al grupo anterior: el de los que buscamos remedios para nuestra salud mental.
Mientras usted decide en qué grupo quiere estar, o si quiere estar o si pasa de estar… sepa que hay un 90% (+- 5%) de gestos en la RSC que se basan en el Postureo. Única y exclusivamente. Lo digo con conocimiento de causa y el aval de mi trayectoria profesional.
Y mientras esto siga así, los del primer grupo, estaremos esperando a que se vayan cansando de posturear… Os estamos esperando con los brazos abiertos. Y con impaciencia.