Está claro que vivimos en un mundo en que la diversidad es una realidad. Digo esto porque hay muchos tipos distintos de diarios, revistas, blogs, webs y todo eso, relacionados con la Responsabilidad Social.
Esto es una fortaleza del sector, sin duda, porque ahí hay de todo, como en botica, y todos los lectores y seguidores podemos encontrar lo que buscamos, al tiempo que prescindimos de lo que no nos sirve. Esto quiere decir, en castellano sencillo, que lo que yo diga sobre Diario Responsable no tiene por qué ser el punto de vista de otros lectores.
Pero, hecha esta aclaración, quiero decir que, si desapareciese Diario Responsable, lo echaría en falta, y mucho. Por la calidad de sus contenidos: rara es la semana en la que no encuentre algo que me hace pensar, que me obliga a pensar, más allá de darme información. Por la calidad de sus colaboradores, que me parece es un factor tanto de oferta (aquí encontramos a muchos de eses firmas que nos gusta leer) como de demanda (es lógico que esos “contertulios” distinguidos quieran estar en Diario Responsable, unos junto a otros, del mismo modo que las tiendas de lujo tratan de estar todas en la misma calle). Por la facilidad de lectura: colaboraciones breves y bien enfocadas.
Porque los autores no se callan y no dejan de poner el dedo en la llaga, algo que en el mundo de la Responsabilidad Social puede ser difícil de lograr, dado que el cliente es el que manda y, muchas veces, el cliente no es el lector, sino la empresa que quiere aparecer bajo el paraguas de la Responsabilidad Social.
Porque escribe gente de todos los colores, lo que es muy de agradecer. Porque la dirección es excelente –felicidades, Jordi. Bueno, por todo eso y por muchas más cosas, enhorabuena a Diario Responsable por este quinto aniversario y por la madurez adquirida, aun a tan temprana edad. Y, como decimos en la canción, ¡y que cumplas muchos más!