Pero en un artículo posterior (1970), The Social Responsibility of Business is to Increase its Profits, el mismo Friedman decía[ii]:
En el esfuerzo por desprestigiar la responsabilidad social de la empresa, se suelen mencionar citas selectivas. Sin embargo, si se lee bien el artículo, se puede apreciar que con lo que no estaba de acuerdo Friedman era con asignarle a la empresa responsabilidades en resolver los problemas de la sociedad y no en que la empresa tuviera actividades que hoy serían parte de su responsabilidad social. Eso sí, siempre y cuando no perdiera dinero en ello.
Es más, en el mismo artículo, en una cita muy poco conocida, utiliza el argumento empresarial de la RSE, que los detractores prefieren ignorar:
“Puede, en el largo plazo, ser del interés de la empresa, que es un gran empleador en una pequeña comunidad, el dedicar recursos a proporcionar facilidades a la comunidad o mejorar su gobernanza. Esto puede facilitar la atracción de empleados, puede reducir el costo de la nómina o reducir las pérdidas y el sabotaje o tener otros efectos beneficiosos”.
Esto fue escrito para la realidad de Estados Unidos en el año 1970, donde el papal de la empresa como creador de riqueza estaba en auge. No usa el argumento moral y de solidaridad, pero reconoce las leyes, comportamiento ético y el argumento empresarial. Esta cita describe muy bien parte del papel de la empresa en países en vías de desarrollo. Invitamos al lector a substituir la palabra “pequeña comunidad” por “países en vías de desarrollo”.
En el caso de Adam Smith es ampliamente conocida (¡y abusada!) su cita de 1776[iii]:
No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, si no por su propio interés. No nos dirigimos a su humanidad sino a su amor propio y nunca les hablamos de nuestras necesidades, sino de sus ventajas.
Esta cita de Adam Smith se usa mucho para destacar la importancia del funcionamiento del libre mercado y el efecto del interés propio sobre el emprendimiento y el progreso. Esta frase está en el contexto de la creación de riqueza. Es sacada del libro con el título “Investigación de la naturaleza y casusas de las Riquezas de las Naciones”.
Esta cita es sobre lo que puede conducir a creación de la riqueza, pero no describe el comportamiento que él cree necesario. Esto ya lo había escrito 17 años antes en una obra anterior, “La teoría de los sentimientos morales” (1759), con las palabras siguientes:
“Por muy egoísta que se suponga que es el hombre, es evidente que hay en su naturaleza algunos principios, que le hacen interesarse por el bienestar de los demás,(énfasis añadido) y hacerle necesaria su felicidad, aunque nada derive de ella si no es el placer de verla” …….. “este sentimiento, como todas las demás pasiones originales de la naturaleza humana, no se limita a los virtuosos y humanitarios, aunque quizá lo sientan con exquisita sensibilidad. El mayor rufián, el violador más endurecido de las leyes de la sociedad, no carece completamente de él”.
Hay una aparente contradicción entre el Adam Smith que supuestamente propone dejar todo al mercado, a la “mano invisible”, y el que propugna los sentimientos morales. Pero es aparente. El Premio Nobel del 2002 Vernon Smith ofrece una explicación en un trabajo titulado “Las dos caras de Adam Smith” de 1998, donde sostiene que Adam Smith había descubierto intuitivamente dos tipos de comportamiento coexistentes en los seres humanos, que se reflejan en ambos libros[iv]:
La reciprocidad positiva en los intercambios personales cara a cara y el amor propio en intercambios impersonales en el mercado económico. Cuando se trata de conocidos, entran en juego los sentimientos morales del primer libro. En cambio, cuando el comercio es a distancia, los individuos miramos por nuestro propio interés. En las relaciones directas opera la reciprocidad no monetaria, disciplinada por sanciones sociales. En el mercado económico, la remuneración es monetaria y la represión de los incumplimientos opera por garantías comerciales o castigos legales.
De allí que la empresa, como aglutinación de personas incluye ambos tipos de intercambios, aunque en algunas puedan dominar mas unos que otros. Y es precisamente la concepción moderna de la responsabilidad social de la empresa la que pretende que los intercambios tiendan a lo personal, a lo social, más que a los impersonales, puramente económicos o mercantiles[v].