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En un reciente post Antonio Vives reflexiona sobre las razones de las empresas españolas para adherirse al Pacto Mundial de Naciones Unidas. Su reflexión se basa en parte en un artículo publicado en la revista académica Business Ethics: A European Review “The Global Compact: an analysis of the motivations of adoption in the Spanish context”

En dicho artículo los autores J.A. Arevalo, D. Aravind, S.Ayuso y M. Roca utilizamos los resultados de una encuesta online contestada por 213 empresas firmantes del Pacto Mundial en España a principios del año 2010 (el 30% de las empresas adheridas en ese momento). Nuestro objetivo concreto en esta publicación es analizar la influencia del momento de adhesión y la posesión de recursos intangibles sobre las motivaciones para participar en el Pacto Mundial, diferenciando entre razones ligadas a la imagen y a la competitividad.

Pero las motivaciones para adherirse a una iniciativa como el Pacto Mundial de las Naciones Unidas no se limitan simplemente a razones de imagen y competitividad. La presentación completa de los resultados de la encuesta realizada a las empresas españolas se publicó hace dos años en un informe de la Cátedra Mango de RSC y analiza las motivaciones de las empresas para participar en el Pacto Mundial, los beneficios percibidos y los resultados experimentados de forma directa e indirecta.

Con respecto a las motivaciones para la adhesión al Pacto Mundial, las razones valoradas como más importantes fueron el aumento de responsabilidad social, la posibilidad de aprender buenas prácticas y la demostración de liderazgo en RSC. Las motivaciones de índole económica, como por ejemplo la reducción de potenciales riesgos de negocio, el acceso al mercado o las mejoras en productividad) fueron las que recibieron las puntuaciones más bajas. En definitiva, las motivaciones principales parecen ser motivaciones éticas, de aprendizaje y de deseo de mejorar la imagen corporativa. Esto está en línea con los resultados de la encuesta de implementación del Global Compact del año 2010, según la cual las razones más importantes para adherirse al Pacto Mundial son incrementar la confianza en la empresa e integrar aspectos de sostenibilidad.

En base a los mismos items que los utilizados para valorar las motivaciones para adherirse al Pacto Mundial, los encuestados valoraron los beneficios percibidos como resultado de su adhesión a la iniciativa. La percepción sobre la consecución de los beneficios es muy similar a la importancia relativa de las motivaciones expresada por las empresas.

Así, en consonancia con sus motivaciones, las empresas identificaron beneficios más bien intangibles, relacionados con la ética, la mejora de la imagen corporativa y el aprendizaje. Se trata de beneficios que suelen aumentar a medida que las empresas van incorporando los diez principios en su visión estratégica y en sus prácticas de funcionamiento diario. Este hecho se ilustra en la Figura mostrada, donde se observa que las primeras empresas firmantes (“early adopters”) otorgaron una puntuación más alta que las firmantes recientes (“late adopters”) a todos los beneficios percibidos, a excepción de los beneficios económicos.

 

Figura: Valoración promedio de beneficios por firmantes primeros y recientes (escala del 1 al 7)

 Figura_Beneficios_Pacto_Mundial 

Fuente: Silvia Ayuso, Mercè Roca (2010) “Las empresas españolas y el Pacto Mundial”, Documento de trabajo n º 8, Septiembre 2010

En su post, Antonio Vives señala de manera pertinente que los beneficios económicos ligados a la competitividad empresarial provienen ante todo de las prácticas responsables, es decir de la implantación práctica de los diez principios del Pacto Mundial. De hecho, de los resultados de la encuesta se desprende que las empresas han mejorado su compromiso con los diez principios tras adherirse al Pacto Mundial y que lo han hecho en mayor medida en los ámbitos en los que tenían un nivel de partida más bajo– el medio ambiente y la lucha contra la corrupción. Pero además, las empresas afirman que tras la adhesión al Pacto Mundial – y la participación en el “learning network” de la Red Española del Pacto Mundial – han mejorado su entendimiento de la RSC y han aumentado su participación en otras iniciativas o redes de RSC. 

Por lo tanto, los datos de la encuesta indican que la participación en una iniciativa como el Pacto Mundial tiene un impacto sobre las políticas y prácticas responsables de las empresas – tal y como también reportan el 95% de las empresas de la encuesta de implementación del Global Compact del año 2010 a nivel mundial. Al mismo tiempo debemos reconocer que se trata de un impulso entre otros muchos para avanzar hacia un comportamiento más responsable de las empresas. La utilidad de las diferentes herramientas de RSC que tienen al alcance las empresas – ya sean estándares voluntarios, directrices, certificaciones, sellos, etc. – dependerán siempre de la voluntad de transformar la gestión existente en una gestión más responsable y sostenible.

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