Y llega un momento en la vida en qué te ríes o te ríes. No hay más opción. Porque te das cuenta que vivir anclado en la mala leche constante o el recuerdo nostálgico es totalmente inútil y decides optar por lo más saludable.
¿Sabes qué tipo de personas te puedes encontrar en esto de la RSE?
Haciendo un ejercicio de Gran Generosidad (pronúnciese con sonido de trompas medievales), aquí tienes algunos ejemplos:
El idealista integrista
Alguien que defiende por encima de todo a la Responsabilidad Social de todo ser viviente, moviente, jurídico, ente o extraterrestre. Todo tiene que ser responsable. No hay nada ni nadie que se libre de ser responsable. Y lo que no es o quién no lo es, no merece más que ser apartado del cerco humano y social. Normalmente, no se dan cuenta de que para que el mundo funcione, todo tiene que estar en equilibrio. Ya sabemos, yin y yang.
El convencido ultra fashion de la muerte
Es la última moda. Normalmente se mueven en círculos cerrados. Vienen de prestigiosas escuelas de negocios (sí, sí, esas en las que se gradúan personas que escriben con unas faltas de otrografía garrafales y pagan un pastón). Se prodigan en los networkings más “inn” de la ciudad y defienden a capa y espada a la RS como el único método para gestionar las empresas. Eso sí, cuando salen a comprar no miran en qué empresas gastan el dinero. Incoherentes pero adorables.
El Mamut
Los valores tradicionales son los que deberían constar en todo Código Ético que se preciase. Ir más allá, es sacrilegio. Habitualmente pertenece a algún grupo religioso aunque lo acostumbra a esconder (y eso?). Son discretos y observadores. Lo juzgan absolutamente todo en silencio pero cuando pueden… zasca! Especie altamente interesante. Veremos si está en peligro de extinción.
El negativo (conocido también como Van Gaal)
Lo ve todo mal. Nada funciona (según su criterio, claro). El mundo está fatal. Las personas estamos fatal. Su gato está fatal. Su ego, es lo único que se salva. Es de los que optaría por bombardear al mundo entero y crear una nueva civilización allá por el 45000dC en Raticulín. Son buenísimos para ir de fiesta. Conocen todas las prácticas del sector y no dudan en hacerles el harakiri. Te ríes un montón.
El listillo
Lo sabe todo. Está en todo. Se cree un sabio empedernido. Y digo se cree porque a la que entablas conversación ves que, más allá de cuatro tópicos manidos y una buena colección de pdf’s bajados de Google con las etiquetas #RSC #RSE (de ahí no pasa), no tiene criterio propio. Todo es blanco o negro. No hay escala de grises. Todo tiene que ser A o B. La opción C es asumir riesgo (OMG!! Opción C… Nooooo!!). Graciosos pero desesperantes.
El intelectual
Normalmente proviene del tercer sector. De la cooperación, en la mayoría de los casos. Es de los que se apuntó a eso de salvar el mundo y poco a poco ha ido viendo que el mundo tiene que aprender a salvarse solo. Tiene una gran ventaja: su mente abierta (excepto en temas relacionados con el bien y el mal… que en su mapa mental o eres de los “buenos” o eres de los “malos”… no sé dónde se aprenderán estas cosas). Imprescindible tener amigos okupas, un pañuelo palestino y haber fumado marihuana al menos una vez en la vida, si quieres ser de los “buenos”.
El quejica (conocido también como Mourinho)
Son geniales. Una especie derivada del negativo (o Van Gaal). Pero este incorpora el sarcasmo y la ironía. Tiene un alto sentido del humor en todo el trabajo que hace pero en su vida real todo es un caos. Ha vivido en la armonía y en el desastre. Y ahora está apurando los últimos coletazos de la era pre-maya 2ª parte, para ir levantando alfombras y destapando escándalos. No todos los que quisiéra, claro. Es Activista pero no imbécil. Normalmente seguidor de Anonymous y Wikileaks. Le gusta el vino. El 21 de Diciembre puede sufrir una transformación –ya experimentada en círculos íntimos- hacia el AMOR absoluto, incondicional y definitivo. Pasará a llamarse El Happy-Flowers.
El Oráculo demodé
Y aquí está mi preferido. Olé, olé y olé. Son los que más saben, los que todo lo saben. Los que necesitan alfombras de terciopelo rojo y que se les trate de usted hasta en el ascensor. Son los que hablan y hablan y no paran de hablar en los seminarios, jornadas, ponencias… Escriben con un estilo que ya quisieras tú. Lo que pasa con éstos es que para cuando se den cuenta que la RSC ya no pasa por escuchar oráculos sino por saber poner en práctica acciones concretas, ellos tendrán que ir circulando hacia el baúl de los recuerdos. Y caerán en el olvido. Y su gran ego, también. Qué lástima.
Y seguro que me dejo muchos, muchísimos. Y estoy segura que nos podríamos identificar en más de uno a lo largo de un mes, o una semana (o de un día, depende del día y el nivel de bipolaridad extrasensorial, claro). Pero, por hoy, diría que ya está. A reír, amig@s.
PS: Habréis visto que lo he escrito todo en masculino. Hoy he creído que era más cómico ;))