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En el último tiempo, más allá de la clásica discusión entre entender qué es Responsabilidad Social y qué no, hemos evolucionado de forma paulatina a entender cuál es el elemento básico en cualquier empresa que busque como fin, ser sostenible en el tiempo.

Participando en el encuentro de las Redes de Latinoamérica y el Caribe del Pacto Global,  pudimos comprobar que los estudios del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) dan a Chile, nuestro país, la posición 44, de 187 países en materia de inversión en capital humano, siendo líderes en el continente, lo cual es bastante satisfactorio, viendo que como número uno, esta posicionado un país con conciencia sostenible, como Noruega.

Asimismo, comprobamos que en estándares de corrupción, Chile es un país líder, con un 7.2%, lo que nos ubica como número uno en el continente, y en el lugar 22, de 182 países evaluados, en el mundo. Lo mismo en materia de seguridad en el trabajo donde nuestro país se encuentra en la búsqueda de llegar al 4% lo que está muy por sobre los estándares de países pertenecientes a la OCDE. También fuimos destacados en materia de gestión ambiental, donde a recomendación de la OCDE,  se creó un Ministerio exclusivo para el Medioambiente, y hoy también un tribunal único para dicha área.

Escuchando esas exposiciones era difícil no poder esbozar una pequeña sonrisa, pero ¿una sonrisa complaciente? La verdad, no. Nuestra sociedad y por cierto nuestro país, no está en condiciones de generar conformismo ante el escenario que se nos plantea, el que insiste y obliga a generar cambios a veces muy drásticos en la conformación y definición de las acciones que los actores sociales van a emprender. Nos mostraba la forma en que las empresas hoy ya no son simples generadores de riqueza, sino actores sociales claves, para ayudar a cumplir con el desarrollo sostenible de la sociedad.

Esas reflexiones fueron dando espacio a analizar que cualquier modelo que se quiera ejecutar, requiere primeramente, comprender que las empresas u organizaciones están compuestas, es decir, son un conjunto de seres humanos que deben y necesitan trabajar de manera colectiva en pos de cumplir sus tareas para entregar un rendimiento sostenible en el cumplimiento de los objetivos trazados y representar fielmente la visión que la compañía u organización quiere dar, promover y demostrar.

Por esto, se hace indispensable generar educación y capacitación transversal a los colaboradores que representen el modelo y compromiso de una determinada organización. Debemos aceptar que el modelo de la ejecución primera, versus el que piensa y propone, ya no se impone. De observar que los trabajadores son un grupo de individuos que necesitan sentirse apreciados y representados, que los clientes valorarán la marca si ésta genera reputación a través del trabajo honesto y preocupado, responsable y comprensivo del rol que le toca ejercer a la empresa en la sociedad. Eso dará réditos económicos lógicos, porque serán trabajadores más comprometidos y productivos y clientes más representados y complacidos, dando así la preferencia en el mercado a la hora de adquirir un producto o servicio.

Steve Weitzman

Coordinador nacional Red Pacto Global Chile -

Universidad Andrés Bello.


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