Ayer, saltó la noticia: Amancio Ortega dona 20MM de € a Cáritas. Puede buscarse la versión informativa que más guste en SanGoogle. Aunque hubo reacciones de todo tipo, a priori, parece ser que esta mañana se ha establecido la “santificación” y posterior “beatificación” del donante. Léase en clave metafórica, claro. Supongo.
Deben saber aquell@s que hayan optado por leer este humilde post, que ayer estuve esperando algún comentario por parte de algún gurú de la RSE. Hasta los animé desde mi cuenta de twitter. Y nada, tu. No encontré nada.
Pues bien, me he decidido a escribir yo. Más que nada para explicar que la donación se ha realizado a través de la Fundación Amancio Ortega
Para el común de los mortales, 20 MM de € son una auténtica barbaridad, aunque no sé si correspondería ni al 0,7% de su fortuna . Hagan ustedes los cálculos, que yo soy más de letras y no quisiera equivocarme.
Para el común de los mortales, también, algunos que hasta destinan una parte importante de sus recursos (léanse recursos como económicos o temporales), 20MM de € significarían una barbaridad inalcanzable (bueno, con el bote del Euromillón, quizá). Pero sus donaciones son individuales y nunca podrán beneficiarse de los beneficios fiscales que conlleva. Aunque, eso, significaría abrir otro debate.
También, cabría puntualizar que Cáritas es la ONG de la Iglésia Católica. Eso significaría abrir otro melón. Sobre las vías de financiación de la institución religiosa. Y, hoy, francamente, paso.
Me ha sorprendido esta mañana leer algún tweet de personas altamente informadas (o eso quiero creer sabiendo que se dedican al periodismo) que han decidido irse hoy de compras a alguna de las marcas de Inditex para “cooperar” con las buenas intenciones.
Bien, supongo (otra vez, supongo) que son conocedores que la indústria textil, específicamente Inditex, acumula noticias que parecen no ser tan relevantes como la aquí explicada. Y son denuncias sobre las condiciones laborales (o esclavitud como hay quien prefiere llamarlo –aunque eso también significaría abrir otro melón- ) de sus cadenas de suministros. Léase un ejemplo
Ahora, con estos datos, hagan ustedes lo que libremente consideren.
Eso sí:
Y, nada, como decimos en Catalunya: Qui dia passa, any empeny. Bon dia.