El departamento de RSC de Iberdrola -que cumple 10 años en estas fechas- está de doble celebración. Por segundo año consecutivo la Compañía lidera el supersector de las Utilities en el Dow Jones Sustainability Index.
Diario Responsable ha tenido la oportunidad de conversar con el director de RSE de la compañía Juan Felipe Puerta, quién lleva más de 36 años trabajando en Iberdrola y lidera un equipo que consta de seis personas en el área corporativa, además de coordinadores de RSC en los países en los que opera, asi como en cada una de las áreas de negocio de la compañía.
d_r .- Iberdrola es por segundo año consecutivo líder en el super sector de las utilities (empresas de servicios públicos) en el Dow Jones Sustainability Index, ¿qué significa esto para la Compañía?
Juan Felipe Puerta.- Para IBERDROLA, la valoración realizada por DISI es el reconocimiento público de que, año a año, la Compañía va profundizando en el desarrollo de sus compromisos en materia de gobernanza, medio ambiente, o en su relación con la sociedad, buscando un beneficio compartido con todos sus grupos de interés.
Explíquenos, por favor, el proceso que se sigue hasta llegar “a lo más alto” en el Dow Jones
JFP.- El proceso es sencillo de enunciar: los índices Dow Jones son reconocidos en el mundo de la inversión socialmente responsable y la participación en estos índices es importante para IBERDROLA. Llevarlo a la práctica es algo más complejo y requiere que todas las organizaciones internas de la Compañía interioricen que van a ser evaluadas de acuerdo a los criterios establecidos, por lo que estos criterios deben formar parte del “modus operandi” de la empresa. La Dirección de Medio Ambiente de la Compañía está haciendo una importante labor de coordinación interna para interiorizar estos principios de actuación.
En términos económicos, ¿qué supone para su Compañía el liderazgo en este índice?
JFP.- Existe una cantidad creciente de fondos de inversión que consideran en sus requisitos el comportamiento responsable de las compañías. El estar en posiciones de liderazgo te convierte en objeto de inversión para este tipo de fondos, por lo que se consiguen situaciones más favorables de financiación.
¿Y en términos de Responsabilidad Social Corporativa?
JFP.- En la práctica significa que las políticas que aprueba la Compañía en este campo se materializan en actuaciones concretas, por lo que se consigue una mayor credibilidad social, mejora la imagen corporativa y, en definitiva, se consigue una mejor reputación, por lo que los ciudadanos tendrán una mayor confianza en tus actividades.
Como responsable de la RSC de Iberdrola, ¿cuáles son los retos a los que se enfrenta en los próximos años?
JFP.- En un grupo multinacional, que opera en cerca de 40 países, el mayor reto es que las políticas de responsabilidad social puedan aplicarse de una forma coherente en todo el ámbito de actividad, respetando la diversidad y las diferencias culturales y atendiendo las necesidades específicas de cada país, manteniendo formas de actuación alineadas con los más avanzados estándares en la materia.
¿Qué opina sobre la situación del Consejo Estatal de la RSE?
JFP.- Estamos en una situación de tránsito en la que el Consejo está, en la práctica, parado, a expensas de la orientación que quiera darle el nuevo Gobierno. Yo diría que hay una cierta insatisfacción con su funcionamiento, por lo que habrá que promover alguna reflexión al respecto (algunas propuestas ya están apareciendo). La próxima reunión anunciada nos dará alguna clave al respecto.
¿Cuál es su visión sobre la situación de la RSE en España? ¿Cree que estamos avanzando?
JFP.- La verdad es que la situación económica actual es como un manto que todo lo tapa, convirtiéndose, prácticamente, en el monotema, por lo que el resto de las cuestiones queda difuminada y casi ni se perciben. Pero cualquier observador de la RSE puede percibir que se va manteniendo un nivel de actividad razonable en el que, como mínimo, no parece que se están perdiendo las posiciones alcanzadas estos últimos años. Un nuevo impulso no vendría nada mal, pero no se ve claro cómo se podría conseguir: el plan de RSE que se debería elaborar desde el Gobierno, por petición de la UE, no tiene visos de convertirse en el catalizador que se requiere y un mayor activismo de la sociedad civil no parece fácil en la situación actual. Habrá que dar con la clave para que este empuje pueda producirse.