La ya ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, consiguió al final su objetivo, es decir, que el magnate estadounidense Sheldon Adelson eligiera a la capital de España como el lugar perfecto para crear su macroespacio del juego conocido como EuroVegas.
Después de muchas reuniones y, supongo que, tras escuchar un sinnumero de propuestas, el presidente de Las Vegas Sands acabó decidiéndose por Madrid por delante de otras candidatas como Barcelona o Vladivostock. La campaña pro Adelson de Esperanza Aguirre, que había comenzado cuando todavía la decisión estaba en el aire, se recrudeció después de que la noticia fuera oficial.
La lideresa ha tratado de vender a Adelson como un auténtico salvador, un dios llegado desde la tierra del dólar cuyo único objetivo es activar el comatoso mercado laboral español creando miles y miles de puestos de trabajo, pero a qué precio? Se cuidó mucho Aguirre de no sacar a relucir ninguno de los trapos sucios, y son muchos, que rodean al magnate norteamericano.
Éste está actualmente siendo investigado por la fiscalía estadounidense por sendos escándalos relacionados con prostitución, sobornos y blanqueo en sus casinos y que dejan clara su visión sobre la Responsabilidad social de su emporio. Es decir, la única esperanza que parece que le queda a la sociedad española para salir de la crisis es un señor cuyos negocios son, cuanto menos, de dudosa ética y moral y que, además, tratará de conseguir un trato de favor por parte de la Comunidad de Madrid.
Será, por tanto, compentencia del nuevo presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, decidir si sigue el camino marcado por su antecesora y le permite una laxa cotización a Hacienda además de autorizar para que se pueda fumar en el interior de los distintos casinos que Sheldon Adelson tiene proyectado construir.
Y será González el que lo decida porque Aguirre, tras lograr su objetivo, parece haber dicho: “ahí os dejo a Adelson, mi última maravillosa herencia, a ver qué hacéis con él”. Esperanza ha dimitido como presidenta, las razones no han quedado demasiado claras, seguro que en su interior son meridianas, lo que está claro es que los madrileños ni votaron a Ignacio González, ni votaron a Ana Botella y desde luego no votaron por Adelson.
Mientras tanto, queda de nuevo en entredicho la figura de un proyecto que prometía crear más de 200.000 puestos de trabajo, cifra muy extraña cuando el total de trabajadores que la empresa estadounidense tiene repartidos por sus casinos de Las Vegas y Macao no llega a 50.000, donde por cierto no se les admite que pertenezcan a ningún sindicato.
Ahora la pregunta es, ¿se ha valorado en algún momento los impactos negativos que pueden traer Eurovegas a Madrid, a España?
Lo dicho una gran apuesta de nuestros políticos por la innovación, la competitividad y la Responsabilidad Social de las Empresas.
Eurovegas: No future como dice Orencio Vazquez