Publicado el

La pasada semana en el marco de la conferencia "Una organización orientada hacia los stakeholders" organizado por Corporate Excellence - Centre for Reputation Leadership en Madrid el profesor de Dirección Estratégica de la Universidad Internacional de Catalunya, Carlos Rey, declaró que "El poder está en manos de los Stakholders", desde diarioresponsable.com hemos considerado que sería interesante ampliar dicha afirmación.

¿Cree usted que existe un diálogo real entre las empresas y sus stakeholders?

Existe una interacción real y constante, pero no siempre esta interacción conlleva diálogo. La idea de que el poder está en los grupos de interés y que las empresas están al servicio de la sociedad, es todavía un concepto teórico. Conceptualmente, son muchos los directivos que entienden que el mundo está evolucionando en esta dirección, pero son pocos los que saben cómo incorporar este nuevo paradigma en sus modelos de gobierno y gestión. Esto es debido a que la lógica estratégica sigue siendo una lógica dominante de mercado y no de servicio. Las empresas siguen pensando que lo que les asegurará el futuro es conseguir una posición fuerte frente a sus competidores, pero la realidad demuestra que el futuro depende más bien de la forma en que la empresa sirve a la sociedad.

¿Es prioritario entonces para las grandes compañías el diálogo y el establecimiento de compromisos con sus Grupos de interés?

En mi opinión, y en la de muchos otros, es lo más importante que existe en una empresa. En la esencia de ese diálogo se encuentra la misión de la organización. Para que haya diálogo real, las empresas tienen que tener un interés "auténtico" por sus grupos de interés. Un interés que nace del interior de la organización. De ahí la importancia de generar una cultura organizativa orientada a los stakeholders.

Qué tipo de compromisos deben establecer las empresas y cómo cree usted que deben verificarse.

Se debe cubrir siempre, y como mínimo, lo que algunos llaman los grupos de interés “primarios”: clientes, accionistas y empleados. Descuidar uno de estos tres grupos tiene efectos negativos sobre los demás grupos, especialmente la sociedad.  En cuanto a la verificación de los compromisos, la mejor forma es mediante indicadores que, en la medida de lo posible, conviene que sean comparativos con otras empresas.

Usted ha señalado que el poder está en manos de los Grupos de Interés, sin embargo a día de hoy, excepto grupos como los inversores institucionales o las grande Organizaciones No Lucrativas,  el ciudadano de a pié apenas es consciente de esto.

Más que la falta de conciencia del ciudadano sobre su poder, a mí me preocupa la falta de conciencia social cuando el ciudadano utiliza ese poder. Si al tomar las decisiones de compra el ciudadano tuviera en cuenta las necesidades sociales, en vez de pensar sólo en sus propias necesidades, el paisaje empresarial de nuestros días sería muy diferente…

¿Cree usted que esta situación va a cambiar de forma inminente, juega Internet un papel fundamental?

Hay muchas esperanzas puestas en internet y las redes sociales, pero yo no creo que esto vaya a significar un gran avance en términos del diálogo entre la empresa y sus stakeholders. La esencia del diálogo no está en la calidad o cantidad de los medios de comunicación, sino en el interés de los unos por los otros. A más interés, mas diálogo. Los avances en los medios de comunicación, en este sentido, son más bien accesorios.

Desde su punto de vista, ¿es necesario un cambio de modelo, un nuevo tipo de Liderazgo?

Sí, es necesario un cambio de modelo de liderazgo, algo que ya está ocurriendo de manera incipiente. Hace pocas décadas, ser un líder era percibido como algo exclusivo de los que ocupaban los primeros puestos de la organización. Hoy, sin embargo, el liderazgo está empezando a ser una cuestión “de muchos”, a todos los niveles de la empresa. Es un nuevo modelo de liderazgo que rompe con el modelo tradicional de líder personalista (donde el líder es el jefe y los demás son seguidores) para pasar a un modelo de liderazgo compartido (donde el jefe es “líder de líderes”). Pero para que esto ocurra, tiene que existir una misión y valores compartidos que haga posible que el liderazgo se expanda por los distintos niveles de la empresa.

En este artículo se habla de:
Opinión

¡Comparte este contenido en redes!

Este sitio utiliza cookies de terceros para medir y mejorar su experiencia.
Tu decides si las aceptas o rechazas:
Más información sobre Cookies