En estado de shock…y con dolor de barriga, la cabeza dando vueltas a mil por hora. Como no soy de las que acusan sin fundamentos, le he preguntado a un buen amigo juez sobre la opinión de la condena a Baltasar Garzón antes de emitir la mía razonadamente. Pero a falta de su respuesta y desde las entrañas, sin poner en duda la legitimidad del proceso judicial, me pregunto por “La Justicia”, por el valor, no por la institución, que a todas todas para los ciudadanos de a pie de calle está muy manida, desacreditada, vaciada de todo contenido. Y eso sí lo digo con conocimiento…como valenciana de raíces, de lo que cada día cuesta más sentirse orgullosa.
A los que no conocéis Valencia os diré que tenemos una luz bellísima, como pocas partes de España, una temperatura envidiable, una ciudad preciosa, mediana, paseable, donde en primavera huele a azahar, con el mar tan cerca. Una ciudad en la que merece la pena vivir… o lo merecía. Una ciudad que se lo ha jugado todo a una carta, a costa como siempre de los más débiles, una ciudad de grandes personas, con las que tengo la tan grande fortuna de compartir mi trabajo día a día, pero una ciudad apestada de corruptos, de mala gente, de gente que ha tenido mucho que ver con esta condena que me produce…dolor de barriga, no sé porque.
No sé si judicialmente está bien hecho o no…pero ¿no hay pruebas para condenar a Camps a una multa económica y sí para inhabilitar a Garzón de por vida, si es que le quedan ganas de volver a ejercer la “justicia” dentro de 11 años?
Entre el shock, el dolor de barriga, y las ganas de llorar por ver el futuro que nos espera y el descrédito de las instituciones, que se van desmantelando poco a poco, no sé cómo lo vamos a hacer, cómo vamos a hacer entender a nuestros hijos, el que los tenga, y los que no a los de nuestros seres queridos, que hay que luchar por La Justicia, la de verdad, que hay que confiar en las instituciones, en los políticos, en los empresarios, en la economía, que la actitud responsable tiene recompensa, que la ética es rentable, que las fechorías se acaban pagando, que la corrupción se castiga, que la responsabilidad social se está integrando en el “core business”…en serio?!! Perdonad, amigos, pero estoy, como diría mi querida Adela, des-moralizada, muy, muy baja de moral…pero con ganas de seguir trabajando por ese “otro” mundo posible y deseable. Qué otra cosa nos queda?
Hace no mucho leí a alguien que decía que a la justicia la pintan con los ojos vendados porque no puede soportar la vergüenza de lo que ve...
Para tod@s los que creeis en la justicia y trabajamos juntos diariamente por ella.