El 2011 continuó un acecho a la corrupción política y empresarial, conllevando condenas judiciales o populares ante hechos lamentables que han implicado una pérdida económica considerable a administraciones públicas. Un nexo común en los altos cargos es que actualmente, casi en su totalidad, han sido formados en universidades. Realmente no se puede pedir que otorgar un título académico, junto al exámen de conocimientos que acredita la persona, también requiera un examen moral para garantizar que sea responsable con la sociedad en su desarrollo profesional, pero algo falla.
En fechas recientes se está dando una investigación que relaciona al docente de una acreditada escuela de negocios con una supuesta malversación con un miembro de la familia real, cuya vinculación se produjo durante su formación en dicho centro. El centro ha apartado de sus funciones al presunto docente imputado, emitiendo un comunicado.
De todos modos, parece necesario realizar unas consideraciones sobre el sentido que una parte de la clientela de las escuelas de negocios le da al cursar en determinados centros. Lamentablemente, por conocimiento personal, sé que hay un porcentaje significativo que tiene como gran objetivo acceder a círculos sociales que le reporten mayores beneficios personales, un factor de estatus por el cual desembolsarán cantidades elevadas.
Este perfil de persona cuya finalidad es conseguir poder, debería ser analizado por los centros, dado que si bien hay un criterio económico para mantener las instituciones, si se descubriera que gran parte de su clientela tiene como objetivo inicial el beneficio de riqueza personal,la entidad estaría ejerciendo una función ajena a un beneficio social y perjudicaría a la larga a la sociedad.
Perder clientela para ganar en autoridad moral no parece un buen negocio, pero si una estrategia a largo plazo el identificar las motivaciones de clientes e incluir la potestad como centro de conocimiento, de retirar la titulación si se dan situaciones de perjuicio voluntario a la sociedad, salvaguardando los valores como institución y desvinculando a quienes no tengan en sus objetivos promover dichos valores.