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La sigla R.S. sugiere varias interpretaciones detrás de las cuales habrá intereses y motivaciones singulares. Si se nos fuese permitido el símil matemático, podríamos ubicar R.S. en un continuo discreto cuyos extremos irían desde una concepción teórica hasta una consideración práctica alejada de elemento analítico alguno.

Ambas categorías en estado puro:

  • Cuando nos acercamos a la R.S. en el modo teórico puro, eventualmente se desarrolla una especie de escepticismo o incredulidad. Asistimos a la “exacerbación” del saber contemplativo por sí mismo. Plagado de vericuetos, de honduras y meandros que, “in extremis”, no alcanzamos a colegir completamente. Sus discernimientos y tratados adquieren posiciones de carácter dogmático casi a nivel de “Sagradas Escrituras”. Así es que lo que debería culminar con una invitación a la acción termina transformándose en inacción. Para cada cosa un nombre, por cada nombre un significado. Se trata de exacerbar la elucubración con una finalidad anunciada pero nunca o casi nunca concretada.

La teoría, por sí misma, considerada en este marco extremo, termina siendo tediosa y alimenta a un grupúsculo, a una élite que la considera un fin en sí misma.

Este cúmulo de teorías y engarces conceptuales se archivan luego a gran velocidad en la medida que el conocimiento deja de tener anclaje en lo cotidiano, en lo real, en lo que “duele”, en lo que inquieta o preocupa.

  • La categoría centrada en la acción en estado puro también presenta sus bemoles. Ahí están los hiperactivos, los radicales, o los utilitaristas incomprensivos.

Por supuesto que también los socios de este club exacerban su preferencia. Normalmente actúan sobre los efectos, una vez que los hechos se han consumado. Van de uno a otro lado como bomberos corriendo para apagar incendios.

Sus comportamientos, siendo dignos de alabanza, son reactivos.

Sin embargo manifiestan una extraña sensación de tranquilidad en su conciencia. Es apenas una máscara. Estas acciones figuran ser a la razón, lo que un placebo a un grupo experimental.

Hecho el correspondiente balance, el pasivo seguirá creciendo. En contraposición con su antítesis, hay un anclaje imprudente.

Le sobran dosis de voluntad, le faltan elementos de sentido.

De ahí que nos hemos preguntado; ¿no será que en el primer caso R.S. puede asimilarse a resignación social y en el segundo a reacción social?

Como no podemos, no sabemos, o no nos interesa actuar, nos dedicamos a darle forma a una teoría. He aquí un extremo.

En el otro, como tenemos una misión que asumir, lo hacemos y ya, sin evaluar, sin medir cabalmente las consecuencias, sin propender a la eficiencia. Esperamos la señal en lugar de anticiparnos a la señal.

Curiosamente ambos extremos presentan un punto en común, consideran a la R.S. como una “cosa”. Algo que es, que tiene entidad. Se le otorga realidad material, es una herramienta y, como imperfecta y pasible de fallas con los consiguientes impactos sobre los “stakeholders”, realizamos diagnósticos sobre ella.

Detengámonos un segundo y rápidamente advertiremos que a la R.S. no le pasa nada, no puede pasarle nada pues es apenas una virtualidad, es, finalmente, un efecto. Existe por la voluntad y motivación de un decisor. La R.S., o su ausencia o imperfecciones, no admiten juicios de valor, tan sólo de hecho. Juicios de valor haremos sobre las decisiones que se articulan en diferentes prácticas o acciones puntuales de R.S.

Es que son las decisiones del hombre y sus emprendimientos lo que identificamos como la verdadera R.S.

Se cuenta que a Picasso le recriminan y critican el Guernika.

  • ¿Usted hizo esto?

  • No, no lo hice. Tan solo lo dibujé.

De manera similar la R.S. debería mostrarnos lo bien o mal que decidimos. Recién ahí estaríamos habilitados a suponer que R.S. significa Responsabilidad Social.

“De la ética de la responsabilidad personal hemos  ido deslizándonos, no inadvertidamente y no por casualidad, en una suerte  de responsabilidad genérica  y difusa, diluida en el amplio mar de lo social. En los hechos termina siendo una forma de irresponsabilidad que conduce a la impunidad de los verdaderos culpables……proclaman que la responsabilidad  es “de todos”, “de la sociedad”,”del impulso de las masas”…La arbitraria  generalización impide que el problema se resuelva adecuadamente…”(1)

La R.S. está asociada a valores como la responsabilidad o el bien común, refleja un comportamiento del hombre en la sociedad, evalúa e informa la trayectoria del mismo generando lo que podemos denominar  una currícula vitae. Es una forma de ética (aplicada), disciplina ésta que la pone en movimiento, le da vida. El hombre y sus decisiones la movilizan por medio de posteriores acciones; el hombre y, al fin y al cabo, su Responsabilidad Personal. De aquí que la casa de la R.S. está en la Ética, y la Responsabilidad Personal la pone en movimiento transformándola en hacer moral, en Responsabilidad Social.

El punto de partida de la R.P. es, en definitiva, la ética en su estado puro. Ahí es a donde apuntamos.

Vallaeys nos dice: “la noción de currículo oculto se refiere al Ethos general oculto referido a las instituciones académicas, es decir los aspectos de la vida cotidiana, tanto administrativa como pedagógica, que no están abiertamente formulados y explicitados, pero que sí existen y tiene efectos actitudinales y valorativos que condicionan el normal proceso de aprendizaje de los estudiantes. Así, se trata de develar una especie de pedagogía invisible estrechamente relacionada con la ejecución de rutinas en la institución, rutinas intersubjetivas que legitiman, de manera sutil y no tan sutil, prejuicios, valores poco defendibles, discriminaciones solapadas, etc…”(2)

Parafraseando a Vallaeys podríamos decir que la R.S. cohabita con la Ética, de aquí que ningún estilo de convivencia es neutral. El mundo no nos es indiferente.

La R.S. se alimenta de las decisiones del hombre, partiendo de la Responsabilidad Personal (R.P.). El ethos oculto de la Responsabilidad Social se encuentra en la Responsabilidad Personal. Que no sea visible no significa que no sea real, ni sustancial ni esencial.

Pensamos que vale la pena rescatar de su segundo plano todo el peso de la interioridad del desarrollo humano. Es nuestra intención lograr que esta intimidad pueda ser visible y deje de ser oculta para poder evaluarnos, evolucionar, crecer, conocernos y reconocernos en nuestro modo particular de tomar decisiones.

Nuestro aporte intenta sumar en la dirección de que la RS no quede fuera de su contexto, fuera de su morada de su “ethos”.El hombre en su acción no quede fuera  de esta consideración fuera de foco, no quede a la intemperie.

Apelando a la analogía, pero en otro plano, la sustentabilidad, la sostenibilidad, la capacidad de impacto positivo, el desarrollo continuo y sostenido de la RS se realizará o su factor clave se encontrará en las personas y su RP, este será su anclaje, su moderador, su refugio y su morada.

La clave de la R.S. está en nosotros, en las personas, en cada uno. Más en la actitud que en los resultados. Son los procesos los que garantizan los resultados. Los procesos reflexivos íntimos, profundos dirigidos al todo.

Nuestro objetivo se centra en trabajar en esta ocasión el desafío de la responsabilidad personal con la idea de que si mejoramos la actitud, nuestro “modus operandi”- más bien “modus vivendi” - en la responsabilidad personal, al compartirla con los demás, tal vez concluyamos que disentimos en las formas, pero coincidimos en intentar iluminarla con una misma predisposición y actitud reflexiva y responsable que nos permitirá socializar nuestras acciones en forma responsable.

Es la actitud de dar y ser lo mejor posible de acuerdo a lo que debemos hacer, un termómetro fidedigno.

NECESITAMOS

Necesitamos crear instrumentos, y medios que doten de visibilidad a la R.P. de tal forma que nos podamos evaluar comparar.

Necesitamos constatar nuestra trayectoria, nuestra currícula en R.S.

Nuestra idea es trabajar sobre tres ejes de tal manera que la curricula vital sea propia de mi identidad y que sea por esta razón idénticos para todos, de donde los tres ejes serían:

  1. que la decisión de desarrollarme en R.S. sea y dependa solamente de mi, de mi intimidad

  2. que el factor clave de desarrollo sea mi informada reflexión

  3. que la evaluación sea transparente normalizada y universal

Para esto intentaremos:

    1. normalizar  criterios de evaluación (para poder comparar, sumar y analizar )

    2. parametrizar  datos con el objeto de poder consolidar información

    3. estandarizar la información con que alimentamos la reflexión

Trabajaremos sobre tres aristas:

  • Posicionamiento estratégico de la RS

Enfoque teórico y su fundamentación, de la significación, desarrollo, evolución y vinculación de la responsabilidad social  ( RS ) con la personal ( RP ).

  • EHR Desarrollo de Herramienta visualizar tangibilizar .

Que nos permita visualizar como tomamos decisiones y desarrollamos nuestra habilidad reflexiva. Se pretende desarrollar un medio que nos brinde datos tangibles comparables cuantificables normalizados que avale la trayectoria de una persona en temas relacionados sobre RS.

  • Presentación, desarrollo de un espacio de interacción

Proponer un ámbito que brinde un espacio socializar mi responsabilidad personal y poner en acción de esta manera al interactuar y compartir con los demás la socialización de la misma.

Esta herramienta nos permitiría conocernos integrarnos, de forma tal que la dinámica de la misma sea continua evolutiva y fermental.

estructura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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1)  Eduardo Heguy Terra, diario El Observador (Montevideo, Uruguay), 21 de mayo del 2010, página 18.

2) Vallaeys, Francois, El Ethos oculto de la Universidad

www.udlap.mx/rsu/pdf/2/ElEthosOcultodelaUniversidad.pdf
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